Sinfonía en «si bemol mayor» de Franz Joseph Haydn (1732-1809), compuesta en 1786. Forma parte de las seis sinfonías llamadas «parisienses» porque Haydn las escribió en París, y debe su título probablemente a la predilección que la reina de Francia tenía por ella. Pertenece al período artístico medio del autor, esto es, aquel en que el arte del Haydn sinfonista se revela ya maduro, tanto en la maestría de su elaboración temática como en la mayor soltura de su instrumentación. Junto con las otras cinco sinfonías «parisienses» la presente figura, además, entre sus obras mejores de este período, porque Haydn, sabiendo que se encontraba frente a un público extranjero y más vasto, componía con mayor empeño.
El primer tiempo, «Vivace», precedido, según la costumbre de Haydn, de un breve «Adagio» introductor, está lleno de vida y de empuje con timbres brillantes. El segundo tiempo, «Romanza», está constituido por espléndidas variaciones sobre una graciosa canción francesa, «La gentille et jeune Lisette» tema que parece haber agradado mucho a Haydn, quien más tarde lo utilizó también para la Sinfonía militar (v.) londinense. Al «Minuetto» en que el primer oboe tiene un solo con carácter de «Lándler», sucede el «Finale», rico en rasgos ingeniosos y brillantes, construido sobre un juego tan prodigioso como espontáneo de motivos y fragmentos de motivos, el cual concluye con extraordinaria frescura y vivacidad la espléndida sinfonía.
M. Dona
Un hombre de verdadero genio, un músico como la historia de la música puede contar apenas con una docena, por su fecundidad de invención, dominio de los procedimientos y naturaleza de expresión. (Dukas)
Su música es improvisada, «andante», sin sorpresas, dotada de esa cautivadora fluidez que en cuanto se presenta una idea hace ya esperar, y casi adivinar su desarrollo sucesivo. Se desliza sin choques de pasión y sin interrupciones de ensueño, por suaves pendientes con hierba y perfumadas de flores. (Combarieu)

