Imitación de la gran obra de la literatura española, debida al escritor Feliciano de Silva (14929-1558?). Dentro de la serie de continuaciones e imitaciones de la Celestina (v.), esta de Feliciano de Silva, escritor ampuloso, autor de libros de caballerías, es, a juicio de Menéndez Pelayo, la más discreta. El autor nos presenta los amores entre Poliandria y el caballero Félides, muy semejantes a los de Calisto y Melibea, en sus formas y situaciones, pero con final feliz y placentero.
Comienza la obra con nuevos personajes secundarios y en la «cena séptima» aparece Celestina, a la que se suponía muerta. El pueblo la festeja con entusiasmo. La obra es compleja, pues el autor utiliza todo género de recursos, desde las situaciones con gentes bajas, hasta los episodios bucólicos, y todo esto mezclado con finas sátiras. Junto a los aciertos (como por ejemplo los versos: «Señora, pues quiso Dios / haceros hecha de flores, / no me deshagáis de amores») encontramos elementos desproporcionados y el autor abusa de los recursos literarios. Ello da como consecuencia una íntima falta de cohesión en la obra, que, como afirma Menéndez Pelayo, queda a muchas leguas de su modelo.

