Sandra Belloni, George Meredith

Novela de George Meredith (1828-1909), publicada en 1864, con el título de Emilia in England, y vuelta a publicar en 1889 con su actual título. Emilia Alessandra, Belloni es hija de una inglesa y de un italiano emigrado a In­glaterra. El padre es un músico perezoso y borracho y Sandra se ve obligada a aban­donar su triste casa.

La familia Pole la toma bajo su protección y ella se enamora perdidamente de Wilfrid Pole, joven oficial débil de carácter, que si bien atraído por la pasión de Sandra, continúa en escarceos amorosos con la rica lady Carlota Chillingworth. Sandra, con la fe de las naturale­zas nobles, se niega a creer en la doblez de Wilfrid, hasta que lady Carlota le obliga a hacerle una declaración que Sandra oye escondida. Desesperada, huye a Londres y decide aceptar la propuesta fatal de Anto­nio Pericles Agriopoulos, un griego rico, socio en los negocios de Mr. Pole, que, habiendo descubierto en ella una hermosa voz, quiere ocuparse de su educación mu­sical y llevarla a estudiar al conservatorio de Milán. Ella, sin embargo, pierde mo­mentáneamente la voz y entonces él inten­ta devolverla a su padre. Sandra trata de ocultarse en Londres, sufre hambre y está a punto de morir, pero la salvan y la curan Merthyr Powys y su hermana Georgiana. La voz vuelve, y ella entonces decide par­tir para Milán, no sin salvar antes a los Pole de la ruina financiera en que habían caído. La historia de Sandra Belloni conti­núa en la novela Victoria (v.).

También en esta obra se revela Meredith como profun­do psicólogo. Junto a la visión y a la po­sibilidad de descripción del individuo en toda la complejidad de la naturaleza, Me­redith encuentra en el elemento cómico casi uno de los términos dialécticos de su creación, con el que a la postre resulta re­forzado el elemento trágico que, sin com­placencias románticas, se halla en el fondo de su visión de la vida. En el aspecto na­rrativo, este elemento cómico contribuye también a dar variedad de tonos a sus narraciones. En Sandra Belloni se da esta variedad en distintos personajes: en Anto­nio Pericles Agriopoulos, en las tres hijas de Mr. Pole y en sus esfuerzos por elevarse del rango social en que nacieron y por librarse de la vulgar Mrs. Chump, la viuda de un tocinero que aspiraba convertirse en segunda mujer de Pole, descrita con un rea­lismo alguna vez un poco cruel. Con ellas contrasta la noble figura de Emilia Sandra Belloni, una de las más luminosas heroínas de las novelas de Meredith.

S. Rosati

Meredith, en sus cosas mejores, se con­vierte en una especie de Walt Whitman ex­quisitamente adornado. (Chesterton)

A un escritor brillante y sabio como Me­redith debemos naturalmente terminar por tomarle como es, y en cuanto a sus defectos considerarlos simplemente como los «défauts dé ses qualités». (J. Beach)