Rosaura, Alessandro Scarlatti y Giovan Battista Lucini

[Rosaura. Gli equivoci in amore]. Melodrama que consta de tres actos, con música de Alessandro Scarlatti (1660- 1725) y libreto en verso debido al abate Giovan Battista Lucini, compuesto probable­mente en ocasión de fiestas nupciales de la familia Ottoboni en Roma, y representado en esta ciudad y en Nápoles en 1690.

La escena se desarrolla en la isla de Chipre: Elmiro, llegado allí para casarse con Climene, ve a Rosaura, prometida de su amigo Celindo, y se enamora de ella perdidamente; ruega entonces a Celindo que lo libere del compromiso que le une a Climene y que para ello le declare su amor, lo cual, si da buen resultado, le sacará a él, Edelmiro, de tan difícil situación. Celindo consiente de mala gana (sin saber que su amigo se ha enamorado de Rosaura); pero cuando Ce- lindo ve a Climene queda fascinado y tam­bién él olvida su primer amor por otro nuevo. Las dos mujeres no se dejan, con todo, arrastrar por tales extravagancias y, por fin, consiguen . conducir a los jóvenes por el camino de la razón, y cada uno se casa con su propia prometida. El texto, entretejido de episodios sentimentales y galantes, está privado de verdadero inte­rés dramático, pero compuesto con más gracia y decoro que los acostumbrados li­bretos de su época y con versos ya de por sí melodiosos.

La música de Rosaura señala un momento importante en el desarrollo artístico de Scarlatti. Al principio una ober­tura en cuatro partes («Grave-Allegro-An­dante-Allegro») que se enlaza directamente con el «Prólogo» (monólogo de Venus que anuncia una tempestad amorosa que se terminará en juego); en lo demás, la obra es toda una sucesión de arias y recitativos, cosa que se hará usual en el melodrama napolitano del siglo XVIII, pero contenida aquí en una línea sobria, alejada de la frivolidad y artificio en que a menudo in­currirá con otros autores. El interés musi­cal reside sobre todo en las arias, llenas de delicada suavidad, y formas puras, construi­das según el esquema tripartito con el «da capo» (A-B-A) y unidas a menudo con intermedios instrumentales; en cambio, los recitativos — acompañados únicamente del bajo continuo — son insignificantes y con­cebidos como diversiones o reposos entre un aria y otra, lo cual indica que en esta ópera — y sólo en ella — la inspiración de Scarlatti es más lírica que dramática; es, por lo tanto, en su conjunto algo estática y uniforme, y admirable sobre todo, por la belleza melódica de cada una de sus piezas.

La instrumentación es sencilla: si bien fal­tan indicaciones precisas del autor, es evi­dente que se trata siempre de instrumentos de cuerda, cuyas tres partes, juntas con el bajo continuo, son desarrolladas en un esti­lo más pleno de lo que se suele encontrar en la ópera napolitana posterior, y forman una integración armónica del canto, ele­gante y variada. El primer acto es en con­junto el mejor: entre sus bellas arias des­tacan «Tu vai cercando piaghe» (Celindo); «Se delitto é l’adorarvi» (Rosaura); y es característica la del criado Lesbo (que per­sonifica el elemento cómico) acerca de las perfidias de amor. Del segundo acto recor­daremos «Non dar piü pene» (Rosaura), y «Non farmi piü languir» (Climene). El pri­mero y el segundo actos de esta ópera están reproducidos en partitura moderna en el volumen XIV de las publicaciones de Eitner (Leipzig, 1885). Del tercer acto, Chrysander publicó en 1882 un recitativo acompañado de instrumentos, que se considera como uno de los más antiguos de este género.

F. Fano