[Roma nella memoria e nelle immaginazioni del Medioevo]; Obra de crítica histórica y literaria de Arturo Graf (1848-1913), publicada en 1882-83 en dos volúmenes.
El autor entresaca, a través de la selva de la literatura europea medieval, las leyendas y tradiciones que atestiguan la perdurable fascinación de la antigua Roma, cuya misma fuerza estuvo ligada a causas sobrenaturales, como el mágico poder de la «salvatio», guardada en el Capitolio. Ésta consistía, según algunos, en una serie de estatuas representativas de los reinos sometidos a Roma, cada una con una campanita al cuello que sonaba apenas surgía en ellos una rebelión; según otros, en un espejo mágico donde se reflejaba inmediatamente la cara de los enemigos de la ciudad. La fecha de la fundación de Roma fue retrotraída hasta tiempos de Noé, para que su existencia acompañase desde un principio la historia del género humano, y la fantasía más desbordada rehizo a su modo la biografía de los emperadores y de los escritores en cuyas obras revivía el alma de Roma. Así, Séneca y Estacio fueron hechos cristianos; otros se salvaron por la interpretación alegórica de sus escritos.
Pero de todo el largo proceso mediante el cual la Roma pagana y maldita fue redimida en nombre de sus destinos cristianos, el ejemplo más luminoso fue el concepto de imperio, que consiguió perpetuar durante un milenio una institución para cuya existencia faltaban los presupuestos necesarios. El fin de Roma y de su imperio sólo se pudo concebir como el fin del mundo y la llegada del Anticristo. El libro termina con un amplio estudio sobre una leyenda común al judaismo, al cristianismo y al mahometismo, la de Gog y Magog, pueblos que serán lanzados por las fuerzas del mal contra los fieles. Fruto de un espíritu más analítico que sintético, dominado por una erudición amplísima y segura, iluminado por la exacta valoración psicológica e histórica de la leyenda, este libro no cae nunca en la pedantería, sino que refleja el interés humano y poético del autor por la edad misteriosa y lejana que inspiró gran parte de su obra.
E. C. Valla

