Rimas de Matteo Frescobaldi

El cancio­nero de Matteo Frescobaldi (12979-1348), hijo de Dino, muerto después, de los cua­renta años, durante la peste del año 1348, comprende alrededor de una treintena de composiciones, entre sonetos, baladas y can­ciones. El contenido de la poesía de Fresco­baldi, casi todo amoroso y a la manera del «dolce stile», salvo tres canciones dirigidas a los florentinos, que ofrecen un movimien­to moral elevado pero lento, destaca con su figura de bohemio «avant-la-lettre», co­mo Matteo, según una indicación del cro­nista Donato Velluti, que le llama «gran jugador, que muchas veces viste con be­llísimos trajes (bien que a veces, cortados y sin coser, los vendiese o empeñase) y otras vestido miserablemente».

La poesía de Frescobaldi, como la de tantos otros poe­tas contemporáneos de segundo orden, es un claro testimonio del poderoso influjo que el «stil novo» ejerció en la poesía de la primera mitad del siglo XIV; sin embargo, el calco, pesado y desigual en las cancio­nes, se nos muestra en los sonetos como redimido por una natural vivacidad y se­lección de formas^ y movimientos; feliz acierto más idiomático que estrictamente poético, y que hubiese logrado efectos más intensos en asuntos más de acuerdo con su modo de ser, por ejemplo, gnómicos o rea­listas, como pone en evidencia el soneto «Favor, favor, he sido robado», de tema amoroso y de arranque elegantemente mo­vido. Hay sonetos de ingenio suave aunque amanerado («Cuanto más observo la honesta belleza») o de habilidad complacida en la figuración alegórica o de graciosos borda­dos sobre el viejo tema del contraste entre la pasada fiesta primaveral y el dolor del amante: temas líricos que fueron transmitiéndose como una herencia de un poeta a otro y que llegaron a entrar también en el cancionero de Petrarca; al cual alarga la mano, por decirlo así, Matteo Frescobaldi, como Bonichi y otros, en las tres canciones a los florentinos, en las que lamenta la de­cadencia de la antigua distinción de las cos­tumbres, la desaparición de las bellas y grandes virtudes mundanas y el torpe y fa­tal triunfo de la soberbia, la avaricia y la lujuria.

D. Mattalía

Uno de los más elegantes cultivadores de la última poesía toscana del siglo XIII. (Carducci)

Matteo Frescobaldi es, en general, bas­tante débil, pero de él satisface el soneto «Una fiera gentil más que otra fiera», que con imágenes de caza, bosques, lazos y sae­tas describe la caza de una dama, a la que otros cazadores, es decir, galanteadores o pretendientes, asedian en competencia. (B. Croce)