Retrato de una Dama, Henry James

[Portrait of a Lady]. Novela del escritor norteamericano Henry James (1843-1916), publicada en 1880, la más notable de todas por estar dotada del grado de agilidad y de vivacidad capaz de cautivar el interés del lector superficial, y de la sutileza y profundidad de análisis que puede satisfacer al observador más atento. James nos pone frente a la carrera de una muchacha atrayente, que afronta confiada la vida, obtiene algún pequeño triunfo y suscita algún afecto leal; des­pués, excesivamente segura de sí, cede a una infatuación momentánea, se siente in­feliz, intenta escaparse, pero acaba sometiéndose a la triste vida que ella misma se creó por un sentimiento del deber.

Halla­mos por vez primera a Isabel Archer, la protagonista, en su casa de Albany donde una rica tía extravagante, la señora Touchett, la va a buscar y le propone acompañarla a Europa. La perspectiva de un viaje es aceptada con entusiasmo por Isabel, que se consume en la monótona vida provincia­na y desearía al mismo tiempo verse libre de la corte demasiado asidua de un joven, Caspar Goodwood, por el cual ella no está dispuesta a sacrificar por ahora su libertad. La primera etapa del viaje es Inglaterra, donde en una lujosa casa de campo habitan el marido enfermo y el hijo de la señora Touchett. Ambos simpatizan pronto con la muchacha, cuyas dotes de belleza, sen­cillez e inteligencia la hacen a primera vista atrayente; así, Ralph, el hijo, se ena­mora sin más, aunque, enfermo de una afección que no perdona, procura ocultarlo a la muchacha. De ésta se ha enamorado también un amigo de Ralph, el joven y prometedor lord Warburton, que solicita su mano.

Pero Isabel ama demasiado su li­bertad, e infatuada con la idea del viaje a Europa y las oportunidades que la vida puede ofrecerle, lo rechaza rotundamente. Por entonces muere el viejo Touchett de­jando a la muchacha la mitad de su for­tuna. Ignora Isabel que la generosidad del tío se debe a las insistencias de Ralph, que le rogó favorecerla, porque en su amor des­interesado él desea que la riqueza ofrezca a Isabel mayores oportunidades de vida y de sensaciones nuevas. Pero es natural que la riqueza acabe por perjudicarla, poniéndola en contacto con Mme. Merle, elegante aventurera que por procurar seguro bien­estar a la hija que tuvo con un amante suyo, Gilbert Osmond, hará que Isabel se encuentre con él y se enamore. Ilusionada por .la apariencia de noble y digna po­breza, dentro de la cual oculta Osmond un frío y cínico egoísmo, Isabel se enamora de él ciegamente y, a pesar de que la señora Touchett y Ralph procuran disuadirla, se casa con él. Demasiado tarde se dará cuen­ta del error cometido; y aunque su orgullo la obligue a no confesárselo ni a sí misma, ella termina por confiarse a Ralph, que mo­ribundo la ha hecho llamar para despedirse de ella por vez postrera.

En Londres, adonde ha llegado desde Roma, pese a la oposi­ción del marido, se le presenta ocasión para sustraerse al duro yugo: y es Caspar Good- wood quien se lo ofrece. El enamorado de antaño no ha logrado olvidarla y la busca ahora esperanzado de que ella quiera decidirse a anular su infeliz matrimonio. Isa­bel ve claramente que tan sólo en Caspar podrá encontrar aquella protección, devo­ción y refugio que su corazón anhela in­útilmente, pero la voz del deber le habla más fuerte en su interior y la decide a volver a Roma para tomar con grave re­signación su carga. [Trad. española de Ma­riano de Alarcón (Buenos Aires, 1944)].

C. Linati

Hawthome y James poseen un cierto sen­tido, un instrumento de percepción que no es apreciable. No es que el lector no sea inducido a «ver» en la medida de lo nece­sario, sino que, de hecho, la vista no es para estos escritores el sentido dominante. Se diría que perciben por vía de antena, y en ello consiste su psicología de lo pro­fundo.    (T- S. Eliot)