[The Return of the Native]. Novela del escritor inglés Thomas Hardy (1840-1928), publicada en 1878.
Eustaquia Vye, mujer caprichosa y egoísta, descontenta de la vida provinciana en una triste comarca del Dorsetshire, aspira a trasladarse a una gran población. Para ello se casa con Clym Yeobright, un comerciante de brillantes, que de París, donde residía, vuelve a su tierra para hallar reposo y una ocupación más útil. Eustaquia espera convencerle para que retorne a París; mas Clym, debido a una grave afección en la vista, se ve obligado a dedicarse a humildes trabajos. Entretanto, descubre las relaciones existentes entre su esposa y Damon Wildeve, un antiguo enamorado suyo que, por despecho, se había casado con la dulce y gentil Tomasina Yeobright; sigue una escena violenta; Eustaquia huye con Wildeve, pero los dos mueren ahogados. Tomasina se une a su fiel y humilde adorador Diggory Ven, a quien había rechazado al casarse con Wildeve; Clym se convierte en predicador ambulante.
Por lo menos en ciertos aspectos, es una de las novelas más vigorosas y típicas de Hardy, por el carácter cerrado de la acción y por la inexorabilidad con que se precipita hacia la catástrofe. Tomasina Yeobright, una de las pocas figuras amables de entre las mujeres perfiladas por el escritor, acentúa por contraste el tipo de Eustaquia que, verdadero instrumento del mal, es decir, del destino, envuelve en su ruina la vida material y moral de dos hombres. Si bien el fatalismo de Hardy no se ofrece aquí con la grandiosidad épica de sus últimas novelas (v. Teresa la de Uberville y Judas el oscuro), Retorno al país se considera como una de sus obras más fuertes y profundas.
S. Rosati
Una tragedia a media voz — una tragedia replegada sobre sí misma bajo la fuerza bruta de las cosas y toda ella impregnada de un sentido áspero y austero de la omnipresencia del destino —, tal es la obra de Hardy; pero tal es también Hardy mismo. (Du Bos)
Se ha dicho que si Dios no hubiese existido habría sido necesario inventarlo. Pero no sucede como en el caso de Hardy, que es necesario inventarlo para probar cuán inútil (y no deseable) es… Hardy personifica el universo para decirle francamente su opinión. Pero la lucha es desigual por la antigua razón filosófica de que el universo ya había dicho francamente a Hardy «su» opinión y con ella le había dejado combatir. (Chesterton)
El pesimismo de Thomas Hardy es absolutamente veraz, y nos informa con extrema sinceridad sobre la lucha feroz que el idealista debe sostener con la amada tierra madre, la cual, como una serpiente de Laocoonte, corresponde a su amor estrangulándole, sofocándole lentamente. (D. H. Lawrence)
No existe novela inglesa del siglo XIX más adecuada que Retorno al país para deleitar al lector por la pura belleza: de forma. Y ello deriva, en primer lugar, del hecho de que la belleza formal nace aquí tan inevitablemente de la belleza conceptual, que con toda razón podemos decir que son idénticas; y ello naturalmente es el ideal de toda obra de arte. (J. W. Beach)

