René, R. de Chateaubriand

Original­mente incluido en El genio del cristianismo, 1802, fue pu­blicado separadamente en 1805.

René, que ha buscado refugio en la colonia de los Natchez, en Louisiana, para vivir en soledad, revela a su amigo Chactas y al misione­ro Souél las razones de su melancolía y de su elección. Evoca así los días de su mocedad, los largos paseos en compañía de su hermana Amélie. Dominado desde mu­cho antes por una inextinguible sed de infinito, René bus­caba una razón para apaciguar su alma.

Llegó incluso a entrever una solución en el suicidio, del que fue disuadi­do, sin embargo, por su hermana. Pero Amélie, afecta­da por una extraña crisis, decidió de repente recluirse en un convento. Aquí, escuchando una humilde invocación de su hermana a Dios, René descubrió el secreto de su «pasión criminal» hacia él. Trastornado, se había embar­cado para América, adonde un día le llegó la noticia de la muerte prematura de Amélie. Chactas consuela a su jo­ven amigo, mientras que el padre le recuerda severamen­te que «todo aquel que haya recibido fuerzas debe consagrarlas al servicio de sus semejantes».