Novela del escritor brasileño Joaquim Machado de Assis (1839- 1908), publicada en el año 1891. El personaje, ya conocido en las anteriores Memorias póstumas de Braz Cubas (v.), es visto como un símbolo del fracaso del pensamiento humano, de la moral humana y de la aspiración a la inmortalidad.
Quincas Borba es un acertado tipo de filosofastro bohemio, nacido de familia rica, de carácter ambiguo, ora mendigo, ora casi criminal y, por fin, rico de nuevo y acomodado, aunque gracias a ciertos manejos no del todo limpios. Hijo de padres ricos y muy bien educado, se entrega al juego y al libertinaje, perdiéndolo todo; vive de expedientes y trampas; se rehabilita gracias a una herencia y vuelve a caer en el entumecimiento moral y físico, que contrasta con la vivacidad de su mente, entregada siempre a especulaciones. No conoce el amor, sino tan sólo amores, pues no consigue sustraerse al encanto de las mujeres tropicales; su vida entera se concentra en su pensamiento, y así como Braz Cubas (v.) quería alcanzar la inmortalidad con la invención de una cataplasma que llevara su nombre, así Borba quiere crear un sistema filosófico de valor universal; y sin más lo llama religión, la religión de la «humanitas», por lo que el sistema toma el nombre de «humanitismo».
Acaba loco, después de quemar el manuscrito de su obra maestra, pero declarando que puede volver a escribirlo y mejor que antes. Machado de Assis representa en Borba sus propios y oscuros rasgos de epiléptico; desdobla su propia figura y mira en Borba lo que «hubiese podido ser él si un pequeño empujón le hubiera hecho caer en aquella ruina». La belleza del libro consiste en la feliz representación del tipo, bosquejado con una ironía que recuerda el Cándido (v.) de Voltaire.
U. Gallo

