Querido, Colette

[Chéri]. Obra de la novelista Colette (Colette Willy, 1873-1954), publicada en 1920. Una cortesana casi cincuentona, Léa de Lonval, todavía hermosa y agra­dable, en quien se reúnen las elegancias más refinadas, es desde hace varios años la amante de Frédéric Peloux, hijo de una compañera suya de profesión.

El encanta­dor Fred, llamado Chéri, ha crecido entre vicios y halagos en un ambiente de lujo, sin experimentar el menor sentimiento por la vida. Sólo su belleza de efebo hace de él un ser excepcional y, pese a ser escéptico e incluso cruel con sus amistades, las mu­jeres le buscan como a una criatura hecha para el amor. Continúa sin convicción sus relaciones con la cortejadísima Léa: ésta, que por él descuida incluso su fortuna de mundana, siente vivamente la amargura de aquella pasión, pero comprende que Chéri es su último amor, donde se resumen todas las añoranzas de la vida aventurera que toca a su término. Aun conociendo dichas relaciones, la señora Peloux prepara para su hijo un matrimonio de interés con una joven buena y bonita, Edmée.

Y el joven, sin preocuparse del amor cada vez más ín­timo de Léa, encuentra en la esposa, en el viaje de bodas, una diversión en su vida monótona. En cambio, Léa se entristece y con la ausencia de él advierte lo que verdaderamente significa, a su edad, amar con pleno abandono. En vano trata de encon­trar en las amistades y en un viaje por toda Francia algún consuelo; mucho menos dis­fruta aproximándose a las amistades de otro tiempo. También Chéri conserva profunda­mente el recuerdo de la mujer; y vuelto a París acaba esperando y buscando a Léa. Así se encuentran los dos amantes con an­sia y nueva curiosidad; pero debido a la pasión aguda e incluso morbosa de Léa, que quiere encontrar en el bellísimo joven, indi­ferente al mundo, su única razón de ser, Chéri se aleja, ya cansado y para siempre, de aquella que había sido por tanto tiempo la «mujer».

Vieja ya y marchita, Léa pertenece al pasado. Él deja la casa de ella después de una última entrevista amorosa, y se dirige al mundo, anhelando su libertad de hombre joven. La novela, agudamente analítica en el estudio del alma femenina y viva en la pintura de. un ambiente mundano, está bien construida en conjunto, formando parte de los mejores ejemplos de la narrativa psico­lógica francesa. La autora la continuó más tarde con La fin de Chéri, publicada en 1926. El joven protagonista ha hecho la guerra, tiene treinta años, y el alma vacía, destrozada, mientras su esposa, completa­mente ocupada en otros menesteres de la tumultuosa postguerra, nada tiene de común con él. Advierte que sólo una ha sido su mujer, Léa, y como naturalmente la encuen­tra vieja y resignada a la vejez, se mata, incapaz de soportar el tormento a que le somete su psicología de hombre excepcional.

C. Cordié