Presentimiento y Presente, Joseph von Eichendorff

[Ahnung und Gegenwart], Novela de Joseph von Eichendorff (1788-1857), compuesta en 1810- 1812 y publicada en 1815. También Eichen­dorff, como los otros autores alemanes del «Bildungsromane», al construir y delinear a sus personajes se inspira en el Wilhelm Meister (v.) de Goethe, mientras que el ambiente en que éstos se mueven y las situaciones que se desarrollan son franca­mente románticos.

De particular belleza son las descripciones de los paisajes, ex­traordinariamente vastos, como eran fami­liares a Eichendorff alrededor de su castillo de Lubowitz, en Silesia. La novela narra simbólicamente la formación intelectual del propio poeta, sus primeras aspiraciones y sus primeras desilusiones. El joven conde Federico, al terminar sus estudios univer­sitarios, en un viaje por el Danubio, conoce a una mujer bellísima que en el acto le fascina. En la claridad de la noche de luna los dos se dan un primero y rápido beso, pero cuando, a la mañana siguiente, Federi­co quiere volverla a ver, ella ya no está y el joven en vano la busca. En una taberna de mala fama cae en manos de una banda de bandoleros; éstos quieren matarle, pero una muchacha desconocida acude milagro­samente en su ayuda.

Herido, se desmaya; cuando despierta’ se halla en una hermosa cama; a sus pies está acurrucado un mu­chacho que dice llamarse Erwin y que luego, durante mucho tiempo, le seguirá como la dulce y tierna Mignon (v.) sigue a Wilhelm Meister (v.) en la novela de Goethe. El castillo donde Federico ha ido a parar per­tenece al fantástico y poético conde Leontino y su hermana Rosa. Con alegría Fede­rico reconoce en ella a la mujer amada. Empieza un idilio de amor, pero Federico se lleva una gran desilusión al observar la superficialidad de la mujer. En cambio, traba una sólida amistad con Leontino, con el que da largos paseos por los alrededores del castillo, y algún tiempo es huésped en casa de una muchacha, Julia.

Puesto que los padres de ella quieren combinar un matrimonio entre ella y Leontino, éste huye. Y también la bella Rosa abandona el castillo, para ir a la capital. Federico, que sigue siempre fascinado por la joven, la sigue y participa con ella en la vida de los ambientes intelectuales (en los que Ei­chendorff representó, con motivos de fina ironía, el mundo literario de Heildelberg); allí encuentra a la condesa Romana, mujer extravagante, pero inteligente y muy bella, culta improvisadora. Romana se enamora de él, sin ser correspondida. Después de algún tiempo, disgustado cada vez más por la superficialidad de Rosa y sin embargo incapaz de amar a Romana, Federico se decide, por fin, a abandonar la ciudad e incorporarse al ejército para participar en la guerra que acaba de estallar. Después de intervenir en una primera batalla en­cuentra herido a su compañero Leontino, al que cuida cariñosamente Julia; la mu­chacha le declara su amor y ahora él está decidido a casarse con ella.

Por casualidad Federico llega al mismo mesón donde le habían asaltado los bandidos; aquí ve a una linda muchacha que canta. En cuanto ésta reconoce a Federico, huye, pero pocos ins­tantes más tarde he aquí que llega Erwin, que unos meses antes había desaparecido misteriosamente después de asistir a efusio­nes afectuosas entre Federico y Rosa. Ahora Erwin está enfermo y a punto de morir; pero, antes de fallecer, reuniendo sus últi­mas fuerzas, indica a Federico un castillo donde encontrará ciertas revelaciones so­bre su vida. Solamente después de su muer­te Federico se da cuenta de que el supuesto Erwin era una muchacha, la misma que le había salvado de los bandidos, y que por amor suyo se había disfrazado de hombre para estar siempre a su lado. Profunda­mente emocionado, Federico va con Leontino y Julia en busca del castillo que Erwin le indicó. Lo encuentra en una alta mon­taña; y en su propietario reconoce a su hermano Rodolfo, que había abandonado muy joven su casa para seguir a una bellí­sima italiana, Angelina, que también Fede­rico había amado.

Ahora vive solitario en aquel monte, irónico y altivo, rodeado de unos raros personajes, casi todos medio lo­cos. Angelina murió dejándole una hija, pero ésta desapareció desde hace mucho tiempo, y Rodolfo no sabe nada de ella. Federico intuye que ella y Erwin eran la misma persona. Pero él mismo está ya fatigado de la vida: todas sus largas peregrinaciones le llevaron, en resumidas cuentas, al punto de partida. Después de que Leontino y Julia celebran su boda en un cercano convento, entre el ruidoso movimiento de un gran número de peregrinos, Federico se encierra para siempre en aquel mismo convento, para hacerse fraile. El libro es esencialmen­te lírico; la trama de la narración es inge­nuamente romántica y presenta varias in­coherencias; pero las sucesivas situaciones a que da lugar el argumento son noble­mente sentidas y desarrolladas con ligereza de toque y color, y aún hoy permanecen vivas. La novela es una de las obras más importantes del segundo romanticismo ale­mán. Son notables las numerosas poesías líricas, entre las mejores del autor (v. Poe­sías), intercaladas en el texto.

C. Gundolf