Polinices, Vittorio Alfieri

[Polinice]. Tragedia de Vittorio Alfieri (1749-1803). Ideada junto con Felipe (v.) en 1775 y publicada en 1783, fue sugerida al poeta por la lectura de la Tebaida (v.) de Estacio, y la de Racine. Pero en realidad el mito de los dos her­manos enemigos, Eteocles y Polinices (v.), hijos maldecidos de Edipo (v.), que contien­den por la posesión del trono de Tebas e, impulsados por un odio frenético, se preci­pitan uno contra otro y se matan, se nos muestra singularmente conforme con la ma­nera de sentir del poeta, y a propósito para encarnar el motivo preferido por él, de la avidez de dominio absoluto y su anejo el tema del odio humano y destructor.

Es titá­nica la figura de Eteocles, que no puede ad­mitir que haya de ceder el trono a su her­mano, como debería hacerlo según lo pac­tado; de tal modo su vida está identificada con su reinado («Porque mi vida y mi rei­nar son uno») y tan grande es el odio que siente contra Polinices; frente a él su hermano, que, desterrado, ha recogido socorros para volver a su patria, pero ante los ruegos de su madre Yocasta y de su hermana Antígona (v.), estaría dispuesto a llegar a un acuerdo, se nos muestra como víctima predestinada, rodeado de una aureo­la de infelicidad. La acción es determinada por Creón (v.), tío de los dos hermanos, que ambiciona secretamente el trono, y por esto, con sus malas artes, hace imposible, en vez de favorecerla, la reconciliación.

Con esta intriga, que complica la acción, queda en parte aminorada la tragedia, cuya gran­diosa concepción se revela en páginas ais­ladas y de modo especial en su escena últi­ma, de singular horror y potencia. Alfieri consiguió en aquella escena hacer más atroz la fábula, imaginando que Eteocles, herido de muerte por su hermano en la batalla, sea llevado moribundo a su madre y a su hermana y antes de morir finja reconciliarse con Polinices, agobiado por el dolor, para ma­tarlo a traición en un postrer abrazo, y des­fogar con el último aliento su odio frenético.

M. Fubini

Alfieri presenta en abundancia durezas y abstracciones intelectualistas, y, a pesar de todo esto es poeta, mucho más que el pu­lido, y a su manera perfecto, Metastasio. (B. Croce)