Poesías, Raimbaut de Vaqueiras

La obra poética de Raimbaut de Vaqueiras (siglos XII-XIII) fue realizada casi por completo en Italia, a donde fue, como pobre juglar, a conquistar honores y riquezas.

Llegado a la Corte de Monferrato, gozó del favor del marqués Bonifacio, del que fue amigo fiel y adicto compañero en todos sus azares, alegres y tristes, hasta la muerte. Escudero y caballero de Bonifacio, le acom­pañó a la cruzada en la que el marqués estuvo a punto de alcanzar la dignidad de emperador de Oriente. Según parece, el tro­vador cayó al lado de su señor en la batalla que costó la vida a Bonifacio (1207). Con Peire Vidal, Raimbaut es uno de los pri­meros trovadores que cruzaron los Alpes para divulgar en Italia el gusto de la poesía de arte, primero en los salones cortesanos y luego entre la burguesía de las municipa­lidades libres, alcanzando un gran éxito. Su obra lírica no sale de los esquemas co­munes de la tradición trovadoresca; sin embargo, revela cierta complacencia en los géneros populares: el «alba» [«Gaiteta che la tor»] y la «estampida» [«Kalenda Maia»].

Entre sus piezas provenzales merece par­ticular mención «El caross» [«El carro»], compuesta entre 1200 y 1202 en honor de Beatriz, hija del marqués Bonifacio, «qu’es fiors de totas la melhors». Las loanzas de la mujer gentil se expresan por medio de una representación fantástica, sugerida por la realidad’ política italiana del tiempo; en efecto, el poeta imagina que las más bellas damas, rivales de Beatriz, que defienden el «caross», son derrotadas por ella, cuyo triunfo es el triunfo de «Pretz» y «Joven». Interesante documento de las relaciones de Raimbaut con los señores italianos es la «tensó» con Alberto Malaspina, en la que los dos interlocutores se insultan áspera y ferozmente.

Entre las poesías que escribió en Oriente son notables por su emocionada sinceridad «No m’agrad’inverns ni Pascors», y especialmente «Altas undas que venetz sur la mar». Impetuoso es el «Canto de Cruzada», escrito en Soissons a raíz del nombramiento de Bonifacio como jefe de la nueva empresa. Fuera de la tradición lírica trovadoresca está la composición que se suele designar con el título de «Epístola épica». Las epístolas en verso son un gé­nero que los trovadores cultivaron, aunque no con frecuencia; por regla general son de tema amoroso y de contenido didáctico, según el ejemplo ofrecido por Arnaut de Maroill (v. Canciones de Amaut de Maroill). Ésta de Raimbaut, en cambio, se vincula a la tradición épica, como revela su forma métrica, que es la «serie monorrima» de las canciones de gesta.

La epístola consta de tres partes de distinta extensión; cada una constituye una «serie» escrita so­bre una única rima («at», «a», «as»). El conjunto constituye un todo unitario, como atestigua la tradición manuscrita. La materia es narrativohistórica; el tono es in­tensamente apasionado y emocionado, pues la poesía tiene un contenido vivazmente autobiográfico. El poeta cuenta los beneficios que recibió de Bonifacio de Monferrato y las hazañas en las que participó con su señor, ofreciéndonos un cuadro muy inte­resante de su propia vida y la del marqués. A la representación de la realidad presente se junta el recuerdo de los azares lejanos de su juventud, evocados con acentos emo­cionados.

También es emocionada la exalta­ción de la figura heroica de su señor, que gracias a sus virtudes tan alto había llegado; sincera es la complacencia que el poeta experimenta por haber servido fielmente toda su vida a tan generoso señor, en es­trecha comunión de armas y espíritu. En nombre de esta comunión de vida, Raim­baut, según costumbre de los poetas del tiempo, acaba por pedir—y no vanamente— a su señor, que ya tanto le dio, una adecua­da recompensa a sus servicios. Pero, como alguien ha dicho muy acertadamente, «sen­timos que en los versos de Raimbaut la potencia y la belleza apasionada del re­cuerdo y el deseo de la exaltación del hom­bre, al que tanto debe, sean superiores al interés ocasional de la petición; y la epís­tola, llena de aliento épico… sigue siendo una de las cosas más bellas, fuertes y con­movidas que nos ha dejado la literatura de Pro venza».

La obra de Raimbaut interesa directamente a la historia de la literatura italiana, sobre todo por su célebre «disputa con la mujer genovesa», que es un diálogo entre el poeta — que pide amor — y una mujer de Génova que rechaza duramente sus apremiantes insistencias. El poeta habla en provenzal y la mujer en genovés, y como la composición es indudablemente anterior a abril de 1194, representa uno de los más antiguos momentos en que encontramos un dialecto vulgar italiano empleado cons­cientemente con un propósito artístico. Una pieza del «Descort» está escrita en un italia­no genérico cuya patria dialectal no es fácil de precisar. «Descort», como dicen las Leyes de amor (v.), «es dictatz mout divers» en lo referente a las «rimas» y al «canto»; y «divers» quiere decir «vario» (y por ello precisamente «discordante»; composición varia, «discordante», en las formas).

En el caso de Raimbaut — y es éste el único—, a la variedad de las rimas sé une la de las lenguas; consta, en efecto, de cinco estrofas: la primera en provenzal, la segunda italiana, la tercera francesa, la cuarta gascona, la quinta gallegoportuguesa. En la «tornada» (despedida) reaparecen juntas las cinco lenguas, con dos versos para cada una. El contenido es amoroso, con los temas sutiles de la tradición trova­doresca; pero los acentos son «discordantes»: el poeta expresa en las varias estrofas, sucesivamente, desesperación y abandono, abnegación y temor.

A. Viscardi