La obra poética del pintor catalán Pere Serafí (principios del siglo XVI-hacia 1570) se publicó en Barcelona, en 1565, con el título de Dos libres de Pedro Seraphin, de Poesía vulgar, en lengua Cathalana.
Es autor, además, de una arte poética y de una Silva de «diversas obras de poesía», hoy perdidas. La obra de Serafí se nos presenta dividida en dos partes: obras amorosas y obras espirituales, a fin de que «los jóvenes que en amor aplican sus pensamientos, vean diversos sucesos y se aprovechen, de ellos, como deseen; y los sabios y los viejos a quienes la sangre ya no les hierve tanto como acostumbraba en su juventud, leyendo mis decires se arrepientan de sus juveniles hechos». Nuestro autor se nos muestra vinculado a una tradición de poesía autóctona — uso del decasílabo con cesura en la cuarta sílaba, de viejas formas como la «tornada», la «sparsa maridada», etc. — y, a la vez, con la voluntad firme de introducir, en el paisaje de la poesía catalana, las formas italianas vigentes en el Renacimiento (v.) — tercetos, octavas rimas, canciones, madrigales, etc.—.
Como antes Boscán y Garcilaso, se sirve inicialmente de los temas y técnicas de Petrarca y, en especial, de Ausiás March. En efecto, considera, en uno de sus sonetos, que los tres mejores poetas «latinos» son Homero, Virgilio y Ovidio y que los tres grandes poetas «vulgares» son Dante, Petrarca y Ausiás March: «tres són vulgars que per semblant manera/ lo principat aporten deis poetes,/Petrarca i Dant de qué Italia blasona;/Ausiás March que a Espanyá tan prospera/nos ha mostrat per obres molt eletes,/que par amb ells mereix portar corona». Concretamente, «lo que hace Serafí con Ausiás March — ha escrito Jorge Rubio y Balaguer — es obedecer a una sugestión de tema o de tonalidad estilística».
Por otro lado, en gran parte de su obra, sigue la huella de Boscán. Menéndez Pelayo ya puso de relieve la estrecha relación que existe entre el «Capítol moral» de Serafí y la «Epístola a don Diego de Mendoza». La actitud renovadora y, a un mismo tiempo, burguesa de nuestro autor encaja perfectamente con la peculiar de Boscán,-Sin embargo, la sugestión que da lugar a lo más vigente de su obra procede del campo de la poesía tradicional. Es particularmente conocida la canción «Si em lievi bon matí/i aní-me’n tota soleta,/i entrí-me’n dins mon jardí/de matinet», que glosa un motivo popular que encontramos ya en una pastorela provenzal del -siglo XIII atribuida a Guiraut d’Espanha. Merece ser recordada también la glosa del estribillo «Bella, de vós», que además fue glosado por Timoneda y por un anónimo del Cancionero de Upsala, y es citado en El cortesano de Millán.
Nuestro poeta, de espíritu burgués y sin un auténtico drama interior, escribe una poesía de tono menor y mimético, no exenta de aciertos de detalle, pero que adquiere, dentro de la poesía catalana del siglo XVI, una alta significación histórica. J. Molas

