Poesías, Magno Félix Ennodio

Las poesías de Magno Félix Ennodio (473-521), escritor galo que pasó la mayor parte de su vida en la Italia septentrional, fueron divididas por sus comentadores en dos libros, el primero de los cuales comprende las composiciones más extensas, entre ellas doce himnos, y el segundo reúne los epigramas.

La mayor par­te de las nuevas poesías que, con los him­nos, constituyen el primer libro, son escri­tos de circunstancias, entre los que hay un epitalamio dedicado a Máximo, polimétrico (dísticos elegiacos, tetrámetros trocaicos catalécticos, estrofas sáficas, hexámetros), que es la única pieza de tema exclusivamente cristiano comprendida en la colección. Se encuentran, además, en ella un panegírico en ciento setenta hexámetros con un prefa­cio en prosa, dedicado al obispo Epifanio, de quien Ennodio escribió además una biografía; un panegírico, también polimé­trico y con una introducción en prosa, para el poeta Fausto, cónsul en 490, y otro para el retor Olibrio, cuya elocuen­cia alaba Ennodio; dos poesías descripti­vas, en una de las cuales narra el autor un viaje suyo de Milán a Briançon, mientras en la otra describe una navegación que efec­tuó por el Po desbordado.

Los himnos, ocho de ellos dedicados a santos o mártires, están en dímetros yámbicos, excepto uno escrito en alcaicos endecasílabos reunidos en estro­fas de cuatro versos; tienen relación con los Himnos (v.) de San Ambrosio, pero carecen de inspiración profunda y no se incluye en la liturgia cristiana. El segundo libro de las Poesías comprende ciento cincuenta y un epigramas de extensión y metro varios, en su mayor parte en dísticos y hexámetros, de temas muy distintos; epitafios es­critos para la construcción de basílicas y baptisterios, descripciones de obras de arte, epigramas satíricos y hasta obscenos, como los que se refieren a los amores de Pasifae.

Todas estas poesías no son dictadas por un íntimo sentimiento, sino por la sola preocu­pación de la forma en la cual Ennodio se tenía por maestro, cuando en realidad sólo poseía una vasta cultura retórica; para adorno de sus Poesías usa la mitología y las complicadas «figuras» aprendidas en las es­cuelas, procurando atenerse lo más posible a un estilo puro, aunque la corrupción de la lengua se muestre a cada paso; en gene­ral, les falta calor de inspiración, profun­didad de cultura y originalidad de pensa­miento.

E. Pasini