Poesías, Juan Pablo Forner

En el tomo LXIII de la «Biblioteca de Autores Españoles» pue­den leerse las mejores composiciones del fogoso polemista Juan Pablo Forner (1754- 1797), que halló lugar en los ratos de calma para volcar en sus versos la energía sobrante de sus apasionadas disputas, y aun así, no siempre escaparon aquéllos al tono agresivo que caracteriza toda su obra. En cuanto a su programa estético, Forner se mantiene adscrito al más riguroso neoclasicismo, y en esta línea logra felices aciertos, como el soneto que empieza «Herido de tu amor, Silvia, ¿qué espero?…».

Su «Sátira contra los vicios introducidos en la poesía caste­llana» es, además de una crítica contra la interminable serie de imitadores que siguen a los poetas verdaderamente geniales, un alegato en que expone sus personales juicios acerca de la poesía y cómo ésta debe cultivarse. Firmó en ocasiones con el pseu­dónimo «Aminta», y este nombre da ya una clave de sus aficiones por la poesía bucó­lica, dejando en este género algunas «odas» y «silvas» reveladoras de exquisita elegan­cia. Dentro de esta finura amable y tan del gusto neoclásico, se encuentran sus «Ana­creónticas y Letrillas» y algún madrigal, como «La abeja».

Es fácil hallar también en sus poemas el tono agrio y excitado de sus polémicas, como sucede en algunos de sus romances y epigramas. Y, sobre todo, es imposible leer sus versos sin descu­brir en ellos la preocupación por el hom­bre y por las cuestiones sociales, muchas veces vistas en su dimensión política; re­cuérdense a este propósito la composición «La felicidad humana», sus ocho poesías dedicadas a la alabanza de Godoy y «El año de 1793», en que expresa su horror ante los tremendos sucesos de la Revolución fran­cesa.

A. Pacheco