Poesías, Janos Vajda

El poeta húngaro Janos Vajda (1827-1897) figura entre las destacadas personalidades literarias perte­necientes a la generación que siguió a la revolución de 1848.

Destinado por sus padres a la carrera eclesiástica, Vajda prefirió en- entregarse al vagabundeo con una compañía de cómicos ambulantes. Después, reinte­grándose a una existencia más ordenada, aceptó desempeñar una plaza de funciona­rio. Sus primeros poemas los dio a conocer en periódicos y pasaron sin pena ni gloria; finalmente, en 1857, fundó una revista lite­raria: «El mundo de las mujeres» y, desde entonces, se consagró por entero a la literatura. Lo esencial de su producción poé­tica está contenido en el tomo Poesías, com­pilación que se publicó en Budapest el año 1895, reeditándose en 1910.

La inspiración de Vajda aparece profundamente influida por una feroz misantropía y un pesimismo de clara filiación romántica. Este individua­lista exacerbado proclama, por otra parte, abiertamente su egocentrismo: ¿Quién im­pide que goce de la felicidad que merezco? Sin duda, la maldad y las persecuciones ajenas, se contesta. Nutrido de ambiciones prometeicas, sólo sabe dejarse arrastrar por su vana rebeldía. De aquí su decidida incli­nación por los grandes arranques líricos y una cierta ampulosidad de visionario. Ha escrito poemas amorosos — «Las canciones de Gina» [«Gina delok»]—y patrióticos. Entre estos últimos, los mejores y más céle­bres son «Los vigilantes» [«Virrasztok»] y «Canciones lusitanas» [«Luzitan dalok»].

Se trata de dos poemas alegóricos. El primero fue escrito con motivo de la rendición de Vilagos y el segundo es un ataque contra los cobardes e hipócritas que hicieron conce­siones a los Habsburgo. También Vajda ha compuesto algunos dramas: Ildiko y El hijo del rey [Bela Kirayfi], y novelas, como La novela de Alfred [Alfred regenye] y Los encuentros [Talalkozasok]3 pero en él predomina, sobre todo, el poeta. Su estilo, particularmente original, destaca del de sus grandes predecesores, Arany, Pe­tó fi y los poetas de la escuela «popular», ejerciendo profunda influencia, entre otros, en Ady y en los poetas de la siguiente gene­ración. De todas formas y a pesar de su originalidad, el arte de Vajda aparece im­pregnado de las grandes tendencias de su época y en su obra resuenan los ecos de Byron, Víctor Hugo, Leopardi, Petófi y Vörósmazty.