Poesías France Preseren

[Poezije]. Colec­ción del gran poeta esloveno France Pre­seren (1800-1849), publicada en 1846. De las numerosas ediciones posteriores, la más im­portante es la de 1866, hecha por France Levstik, con introducción de Josip Stritar, y la de 1938, por France Kidric.

La pri­mera parte contiene poesías líricas, prefe­rentemente amorosas, de gran delicadeza y profundidad de sentimiento; son notables entre otras «A las cuerdas» [«Strunam»], «Bajo la ventana» [«Pod Oknom»], «órdenes» [«Ukazi»], «La fuerza del recuerdo» [«Sila Spomina»], «Marinero» [«Mornar»], el «Brindis» [«Zdravljica»], en la que el poeta saluda entusiásticamente a la patria resurgida, y la «Madre ilegítima» [«Nezakonska Mati»], en la que glorifica el amor materno.

Entre las baladas y las romanzas más importantes están «Rosamunda de Turjak» [«Turjaska Rozamunda»], en la que se relata la historia de una muchacha que indujo a su novio a raptar a la bella Lejía para comparar su belleza con la suya, y fue derrotada, y el «Hombre acuático» [«Povodnji moz»], que es la leyenda de la bella Urska raptada por el diablo durante un baile. «El estilo nuevo» [«Nova Pisa- rija»] es, por el contrario, una sátira, inspirada en parte en el Pedante de Alfieri sobre las condiciones literarias eslovenas; y «La glosa» ilustra, con los ejemplos de Dante, Petrarca y Tasso, la ingratitud del mundo para con los poetas. Notable es tam­bién el poema epicolírico en cincuenta y tres estancias, El Bautismo en el Save (v.), que cuenta la conversión de los eslovenos al Cristianismo, mezclando con el argu­mento principal el desgraciado amor entre crtomir y Bogomila.

En la fuerza del amor están inspirados también «Exhumación» [«Prekop»}, «Corazón conservado» [«Neiztrohnjeno srce»], «Pescador» [«Ribic»] y «Fi­delidad de mujer» [«zenska zvestola»], de­dicado a la volubilidad femenina. El tema de la renuncia del amor terreno, simboli­zada en El Bautismo en el Save, vuelve repetidamente en el soneto «A Matija cop» [«Matiju copu»], en las siete «Gacelas» [«Gazele»], en los «Sonetos de dolor» [«Sonetje nesrece»] y en Guirnalda de sone­tos (v.). Estos últimos, dedicados a Julija Primic, son sin duda las mejores composi­ciones del autor.

En el prólogo, el poeta, reemprendiendo en cierto sentido el es­tilo petrarquista, evoca el Sábado Santo de 1833 y su primer encuentros en una iglesia con Julija; a este amor, que du­rará tanto como su vida, y al de la pa­tria, dedica su arte, con el que quiere fijar en el corazón de su pueblo el recuerdo de la libertad antigua, evocando los tiempos del rey Samo, cuando las discordias no ha­bían todavía sometido a los eslovenos a la servidumbre de Pipino. Consciente de su misión poética, Preseren celebra, con el amor, la gloria y la belleza, la civilización, defendiendo su obra de los mojigatos que le acusan de satanismo, y de los espíritus fuertes que lo consideran demasiado inge­nuo. Junto a los «Sonetos de dolor», los «Sonetos del amor» y al Bautismo en el Save, la Guirnalda de sonetos constituye la máxima joya en la lírica eslovena.

En las ediciones que siguieron * a la primera, se añadieron nuevas poesías inspiradas en motivos y ritmos populares, tales como «Amonestación» [«Svarjenje»], «Noctámbu­lo» [«Ponocnjak»], «La romanza de Strmi grad» [«Romanea od Strmega grada»], «La canción de la vida bella» [«Pesem od lepe Vide»] (v. Bella vida), «Del rey Matías» [«Od kralja Matjaza»], «De Roslin y Verjaanko» [«Od Roslina in Verjankota»] y «Procesión celeste» [«Nebeska procesija»]. En la obra de Preseren se funden con insó­lita unidad armónica, a través de la expe­riencia personal, los elementos líricos y épi­cos más netamente eslovenos de la poesía popular con los influjos del Romanticismo europeo. Liberándose del petrarquismo ama­nerado de los ragusanos, se remonta direc­tamente a Petrarca, adaptando en formas nuevas para la literatura eslovena el ter­ceto, la balada y el soneto.

Tanto en la for­ma como en el pensamiento, es pues evi­dente en esta obra el influjo de la litera­tura occidental y latina, alimentada y favo­recida también por la amistad y comunidad de estudios con Matija cop, romanista, germanista e insigne filólogo esloveno, que, junto con Preseren, abrió a los eslovenos el mundo latino.

A. Budal