La obra poética del escritor norteamericano Ezra Pound (n. 1885) ha sido recogida principalmente en los siguientes libros: A Quinzaine for this Yule [Una quincena para estas Navidades], que apareció en 1908; Personae [Personas], en 1909; Exultations [Alborozos], en 1909; Provenga [Provenza], en 1910; Canzoni [Canciones], en 1911; Rispostes [Respuestas], en 1912; Cathay, en 1915; Lustra [Lustra], en 1916; Umbra [Sombra], en 1920; The Collected Poems of Ezra Pound [Poemas completos de Ezra Pound], publicados en 1926; Cantos I-XVI (1925); Cantos XVII-XXVIII (1928); A Draft of XXX Cantos [Esquema de XXX cantos], editado en 1930; Eleven New Cantos [Once nuevos cantos], en 1934, y Cantos I-LXXXIV, aparecidos en 1949.
En 1934, y en la revista «Hound and Horn», el gran crítico norteamericano Richard P. Blackmur escribió, un poco paradójicamente pero con acierto, que «la obra de Ezra Pound ha sido para muchos casi tan difícil de comprender como la Rusia Soviética». Esa comparación tan inmediata, con su trasfondo de ironía, obedece, ni más ni menos, al deseo de presentarnos, mediante un símbolo monumental y fabuloso, todos los aspectos de una poesía desorbitada, confusa, con poderosas raíces y ganga erudita, propia de una época desquiciada y compleja. Teóricamente Pound intenta crear el gran poema del siglo XX.
Quiere ser profético en el sentido que Apollinaire hablaba de los poetas. Walt Whitman, cantor de la democracia y de la madre Naturaleza, fue el primer profeta lírico del Nuevo Continente. Simbolizó la fe de un pueblo joven y en marcha ascendente. Desde entonces fue muy difícil emularle, encontrar una voz nueva, personal, que tuviera una resonancia total, casi absoluta, un canto que tomara sus notas de la realidad entera. Otro rebelde, otro inquieto, Ezra Pound, ha querido, a una distancia de cincuenta años, erigirse en portavoz no de un pueblo, sino de una época. La labor impulsora, estimulante, de Pound lo llevó a la creación de grupos y movimientos literarios.
Así, en 1912 creó el «Imagism», en colaboración con Hilda Doolittle, Richard Aldington, Amy Lowel y T. H. Hulme. En realidad, Pound inventó el vocablo y Hulme construyó la teoría. Este movimiento contrapone la nueva sensibilidad a la de los poetas Victorianos. Quiere que las palabras que use el poeta respondan a una conciencia exacta de su valor para expresar la realidad íntima o externa. En 1922 colaboró con la «Poetic Renaissance» y antes se había adherido al movimiento llamado «Vorticism». Su cosmopolitismo y su carácter de inadaptado lo llevaron a Inglaterra, Italia y otros países cuyas esencias volcó en su poesía.
Este exilio voluntario — y aun su propaganda a favor del fascismo italiano — significó una protesta contra las formas de vida norteamericanas. Uno de sus primeros libros Personae (1909), muy celebrado por la crítica, trasluce ya en su título la intención del poeta, que quiere ser transmisor del sentido de las vivencias universales. Etimológicamente, «persona» significa «máscara». Y los actores de la antigüedad usaban máscaras para que a través de ellas los pensamientos y las acciones tomaran cuerpo, adquirieran «voz propia». Así también Pound quiere ser sencillamente la máscara a través de la cual las voces del mundo tengan un profundo eco. Pero su obra fundamental son los Cantos que, al coronarse en su etapa final, serán cien.
La intención de Pound está próxima a la de Dante al escribir su Divina Comedia. Pero en Pound no existen «verdades centrales», mientras que para el florentino unas pocas verdades intangibles fueron la base teológica de su poema. En esos modernos Cantos, los griegos, el Renacimiento y los episodios de la Guerra Mundial simbolizan el Infierno; la historia de la moneda y de la banca forman el Purgatorio; mientras que los últimos — inéditos o en gestación — representarán el Paraíso. «Esos cantos — se ha escrito — no tratan de nada, pero son una poesía notable». Sin embargo, los destellos líricos, la técnica innovadora y el «corpus» manipulado inteligentemente no equilibran de manera favorable la pesadez, las alusiones excesivas y pedantescas, la mezcla irritante de signos e idiomas dispares, el carácter casi maquinal de muchos pasajes y la impresión, caótica de esta discutida obra, cuya complejidad la hace casi inasimilable.
Es una poesía que a un tiempo molesta y fascina. Y hay que valorarla sobre todo como una poesía «significativa», como un signo de los tiempos y un punto de partida o final. Como fenómeno revelador de una época de maquinismos, de campos de concentración, de culto a lo vulgar, de inadaptados, de masas rebeldes, de absurdos sartrianos y de intentos de unidad o de dominación universales. Poesía teratológica, de desintegración, no puede proponerse ninguna meta definida y lógica. Pound ha escrito que sus Cantos son como un cajón de sastre cuyos retales serían los versos o las estrofas, y que entre sí los versos tienen la misma ilación que los retales que pudiera reunir momentáneamente una mano cualquiera.
Un ejemplo — adrede sin traducir — ilustrará la intención del poeta: «Zeus lies in Ceres’ bosom/Taishan is attended of loves/under Cytherea, before sunrise/and hesaid: Hay aquí mucho catolicismo—(soundee catolithismo —/y muy poco religion/ and he said: Yo creo que los reyes desparecen/That was Padre José Elizondo/(in 1916 and 1917)/or about 1917/and Dolores said: Come pan, niño, eat bread, my lay/ Sargent had painted hen/before he descended/(i. e., if he descended)/but in those days he did thumb sketches ,/impressiones of Velasquez in the Museo del Prado/and books cost a peseta…».
Pound ha dicho que procede de Robert Browning. El eco de este poeta es patente en algunas estrofas de lenguaje coloquial, a menudo oscuras. Además pueden rastrearse en su obra la poesía china, la japonesa y, especialmente, la de los trovadores provenzales. Pound ha vivido poco la tradición de la poesía inglesa; prefiere enlazar con la tradición universal, o, quizá por su temperamento de «ciudadano del mundo», se ha encontrado ya inmerso en ella, creando, además, un nuevo estilo, aunque sea émulo del caos. Y no se olvide que la confusión es un elemento deliberado de la técnica de Pound.
La importancia de su obra radica más en el «testimonio» y en las influencias que en su intrínseco valor lírico. Maestro de Eliot, al que llamó «the better smith, forge, inventor» [«el mejor herrero, forjador, inventor»], ha dejado su huella principalmente en The Waste Land: fórmulas poéticas, técnica innovadora, personajes simbólicos, acción simultánea en distintos planos, interferencia constante entre presente y pasado, etc. Sin embargo, Eliot ha evolucionado después de forma más «lógica». La síntesis de éste tiende más hacia el orden, la jerarquía y la claridad(aun dentro de la complejidad) que el cocktail lírico de Pound, su preceptor en poesía, que ignora deliberadamente el sentido de las palabras clásico y romántico.
Poesía personalísima la de Pound, con la que hay que contar, aunque irrite. Hombre polifacético y exacerbado, sus cantos «parecen hechos primordialmente para los ojos», y, como el Támesis del poema eliotiano, arrastran «botellas vacías, papeles de bocadillos, pañuelos de seda, cajas de cartón, colillas de cigarro u otros testimonios de noches estivales». Así, los recuerdos personales, las impresiones exóticas, las extravagancias sublimes o indignantes, las citas coloquiales o eruditas, todo ha sido manipulado por Pound en su nueva Comedia Humana.
Escritor en caracteres latinos, árabes, griegos o chinos, humanista, servidor de su época en todo aquello que merezca su admiración, debelador de lo bastardo y no auténtico, profeta de un tiempo de desintegración, previno ya irónicamente a sus lectores de los ataques contra su obra en un autoepitafio: «Durante tres años, desentonando con su época,/pugnó por resucitar el arte muerto/de la poesía, por mantener ‘lo sublime’/en el viejo sentido. Equivocado desde el principio;/pero no, sino más bien viendo que había nacido/en un país medio salvaje, fuera de fecha;/resueltamente decidido a arrancar lirios de las bellotas».
Dedica una quinta parte de su vida a la poesía. Durante el tiempo que le sobra se esfuerza en aumentar las riquezas materiales y artísticas de sus amigos. Los defiende cuando son atacados, los introduceen las redacciones de los periódicos y los saca de la cárcel. (E. Hemingway)
Creo que Pound ha sido una voz original porque ha insistido en afirmar que la poesía es un arte, un arte que exige la aplicación y el estudio más intensos, y al considerar que, en nuestro tiempo, debería ser un arte altamente consciente… nos ha dado un ejemplo de devoción al arte de la poesía que puedo comparar con el de Valéry y, hasta cierto punto, con el de Yeats. (T. S. Eliot)

