Poesías Florales, Abū Ishāq Ibrāhīm Ibn Jafāŷa Ibn Jafāŷa

El poeta arabigoespañol Abū Ishāq Ibrāhīm Ibn Jafāŷa, de Alcira (1058-1138), fue en opinión de Ibn Sa’īd (v. Libro de las ban­deras de los campeones) «el mejor poeta de al-Andalus en la descripción de flores, ríos y cosas análogas». Aunque su produc­ción poética es variada, incluyendo poesías eróticas y báquicas, destacó en el cultivo de la poesía floral, en la pintura de las típicas batallas de flores, en la descripción de paisajes, pintados con arte insinuante, como escenario de idilios o de partidas bá­quicas, hasta tal punto que le valió el sobre­nombre de al-Ŷannān («el jardinero»). Creó un estilo típico que suele denominarse estilo jafāŷī. Como muestra, véanse estos versos: «Nos perfumaba el azahar fragante, entreverado con la rosa, como una blanca boca dulce que sonriese besando una me­jilla», o bien: «Las ramas rodeaban el río como si fuesen pestañas que orillan una pupila zarca».

D. Romano

*    El estilo fue seguido por ‘Alī ibn ‘Atīya ibn al-Zaqqāq (1096?-1135), sobrino de Ibn Jafāŷa, en el que se aprecia una gran finura en la expresión de matices con los que supo transformar metáforas ya gastadas por el uso. Así, por ejemplo, en un poema que describe los arriates de anémonas, dice: «Los visité cuando la lluvia rasgaba flores de un rojo más intenso que el del vino». «¿Qué culpa tienen?», pregunté; y me con­testó la lluvia: «Robaron el color rojo a unas mejillas bonitas». Edición del texto árabe y traducción en verso de Emilio García Gó­mez (Madrid, 1956).

*    El último poeta arabigoespañol que cul­tivó el estilo jafāŷī fué Ibn Zamrak (véase Poesías).

D. Romano