Poesías, Ernst Moritz Arndt

[Gedichte]. El ar­diente poeta alemán Ernst Moritz Arndt (1769-1860) poetizó de los dieciocho a los noventa años; su voz acompañó a la his­toria de la Alemania desde la guerra napo­leónica hasta el umbral de la época de Bis­marck. Junto a Theodor Körner (v. Lira y Espada), que cantó con mayor juvenil serenidad, Arndt representa la pasión teu­tónica y el encarnizamiento antifrancés.

No hay que buscar en ellas belleza y pul­critud de forma, sino reconocer su ímpetu y su sinceridad. Hasta la idea-tipo que el mundo durante unos decenios se formó de los alemanes «frisch, fromm und fröhlich», enérgicos, piadosos y alegres, está en parte forjada por estos cantos difundidísimos, que todo hijo de la nueva Germania apren­día desde su primera infancia. Son a me­nudo poesías de sencillez primitiva, ruda y elemental, pero a propósito para impri­mirse en la mente de las masas, sugiriendo además las concepciones fijas del «latino sentido servil», que hicieron más profun­dos los abismos entre los dos pueblos limí­trofes.

Entre las más célebres de estas composiciones están la «Canción del ma­riscal BlücHer» (1813), el «Canto del Hin» (1840), en que con notas diversas resuena el odio hacia Francia, la incitación a mar­char «hacia el Rin, toda Alemania dentro de Francia» [«All Deutschland in Franreich hinein!»]. Al mismo tiempo, en aquel momento de tensión, él lanzaba uno de sus manifiestos: «El Rin, el río de Alemania, no es confín de Alemania». Otros cantos reflejan, en cambio, su sentido de sencilla religiosidad: «¿Quién es un hombre?, quien sabe rezar, etc.» Otros sobreviven como cantos goliárdicos y de banquete: «El espí­ritu está hecho de fuego» y «Tráeme la sangre de las nobles vides…», etc.

Es muy conocida la canción «La patria del alemán» (1813), a la cual se ha reprochado un sen­tido de vago cosmopolitismo, en cuanto a la petición con que se inicia el canto: «¿Cuál es la patria del alemán?», responde que está donde palpite un corazón alemán.

L. Mazzucchetti