Los títulos de los libros de poesía de Enrique Díez-Canedo (1879-1944) son: Versos de las Horas (1906), La visita del Sol (1907), La sombra del ensueño (1910), Algunos versos (1924) y Epigramas americanos (v.).
En sus primeros libros el poeta está todavía más atento a la forma que al fondo, y llevado por esa preocupación, se deja arrastrar por las brillantes notas rubenianas; tal es el tono que adivinamos, por ejemplo, en su diálogo poético «El fauno y el ruiseñor» de La visita del Sol: «La flauta dice: Tierra. Calor. Ninfas hermosas/El ruiseñor: Espacio, brisas, árboles, rosas…». Sus libros posteriores muestran ya una preocupación mayor por la dimensión propiamente humana de la poesía y por la naturaleza honda del paisaje y del ambiente «Lontananzas perdidas, dorados horizontes,/nubes crepusculares, vagos, azules montes…», leemos en su libro Algunos versos, y también, junto a esa evocación de la lejanía, esta otra visión incisiva y cortante de una realidad inmediata sentida con un dolor del que se hace burla: «Fandango, petenera y jota/le arrullen; si al sepulcro baja/ponedle dentro de la caja/el rey, el caballo y la sota».
Todo el profundo sentido que vivió en sus años de plenitud y la brillante forma que le fue dado conocer y cultivar al compás de la corriente modernista, hicieron de Enrique Díez-Canedo un poeta sutil y elegante que supo proyectar en sus versos la luz de su cultura, la gracia de su estilo y la profunda sensibilidad templada en el dolor del 98.
A. Pacheco

