Poesias de Saint-Aman

Publicadas en diversos volúmenes, entre 1629 y 1658, las poesías de Marc-Antoine de Gérard, señor de Saint-Amant (1594-1661), muestran gran viveza de sentimientos aun sin ser profun­das; en particular los versos de «La Sole­dad» [«La Solitude»] fueron apreciados por Sainte-Beuve, aunque con algunas reservas, pues tienen frescura y movilidad de imáge­nes.

El poeta ama el silencio y la calma de la noche, lejos de los engaños del mundo; y la delicada paz de la naturaleza le incita a meditar sobre las cosas humanas. Un bo­ceto rápido y bien dibujado es «La lluvia» [«La pluie»], ayuda de los campesinos y consuelo de la tierra y de los animales. Curioso testimonio de la vida de un viajero son algunos sonetos: «El otoño en las Cana­rias» [«L’automne des Canaries»], que des­cribe la exuberancia de la flora tropical, y «El invierno en los Alpes» [«L’hiver des Alpes»], sobre el esplendor de los montes, contemplados probablemente desde Suiza durante la campaña del Piamonte. Un puesto aparte tiene «El verano en Roma» [«L’été de Rome»], que satiriza el calor canicular de la ciudad eterna y que, por su viveza casi caricatural, hace pensar en el poema burlesco del propio autor, Rome ridicule (1643).

Tal actitud, entre lo ame­no y lo satírico, aparece aún más clara en varias poesías descriptivas del tipo de los «Capítulos» de autores italianos: en «Melón» [«Le melón»], en «Queso» [«Le fromage»], etc., en las que, al tranquilo abandono a las bellezas de la vida, se une un gusto bernesco y rabelesiano y una sutil sensualidad. Las Poesías de Saint-Amant, mejor que el Moisés salvado (v. Moisés), idilio heroico en doce partes, y que otras obras del poeta, de entonación retórica y mayores ambiciones literarias, revelan el carácter singular de este poeta menor del siglo XVII francés.

C. Cordié