[Gedichte]. Las poesías de Ricarda Huch (1864-1947) aparecieron por primera vez, con el título Poesías [Gedichte] en 1891, bajo el nombre de Richard Hugo; luego, con el mismo título pero con el nombre de la autora, en 1894: otra vez, siempre en mayor número, en 1907 con el título Nuevas poesías [Neue Gedichte]; y por fin en 1929 fueron recopiladas todas en Leipzig con el título de Poesías reunidas [Gesammelte Gedichte].
La característica más saliente de las poesías de esta autora está en el tono vehemente, franco, apasionado de un gran amor; el amor, que la misma autora llama «delictivo» («frevelhaft») por un primo suyo, que también era cuñado por estar casado con su hermana mayor. La culpabilidad y al mismo tiempo el carácter ineludible de esta pasión constituyen el tema, a veces claro, pero en general oculto, de la mayoría de estas poesías, cuya ordenación es singular, pues una serie de ellas, numeradas progresivamente, se intercalan con el título Rimas de amor [Liebesreime] con otras poesías, narrando la historia de aquel amor y entretejiendo, con un hilo secreto, todo el volumen.
Pero las poesías de amor no son sólo éstas: muchas otras composiciones, con títulos diversos, tienen el mismo tema, como los numerosos «Adioses» [«Abschied»], el grupo «Poesías de amor» publicado también aparte en volumen, etc. Junto al tema del amor, no menos fuerte e insistente, aparecen los de la muerte («La Parca», «Presentimiento de muerte», etc.), de la fugacidad de la vida y de las pasiones. Otro tema, tocado siempre por la Huch con gran delicadeza y melancolía, es el del recuerdo del hogar lejano, de la casa paterna que, a consecuencia de su pasión culpable, tuvo que abandonar para refugiarse en Suiza. El recuerdo de la casa en sus días de inocencia («Perdida», «Nostalgia», «Sin patria», «Vuelta», etc.), del jardín, de los árboles, los animales domésticos, inspira acordes tenues y endulza la vehemencia de la pasión.
Algunas veces la misma excitación apasionada, la singularidad de un amor tan excepcional, inspiran temas más elevados («Destino», «Premeditación»), tratando las grandes preguntas del «más allá» [«Jenseits»], los problemas de una religiosidad a la que la misma conciencia de la culpa da una sensación de angustia sincera y profunda. En otro grupo pudieran reunirse las poesías que hablan de los grandes personajes de la historia bíblica (Salomón, Moisés, Sansón, Salomé) y de la mitología (Aquiles, Ifigenia, etc.) así como de la historia política; y mientras algunas de estas poesías, a través de figuras bíblicas o mitológicas, están veteadas de motivos autobiográficos, otras, como las referentes a la Guerra de los Treinta Años, anticipan la pasión y afición de Ricarda Huch por los estudios históricos, que se concretaron más tarde en sus grandes y conocidas obras históricas (los volúmenes sobre el «Risorgimento» italiano, La Gran guerra en alemania, v., etc.)
Pero el tema más fuerte lo constituye siempre, en esta poetisa, el de la pasión amorosa, y lo mejor de su lírica hay que buscarlo en aquellas poesías donde es evidente la simultaneidad de dos sentimientos opuestos: un extraordinario amor a la vida y al mismo tiempo la conciencia, el presentimiento de la fugacidad de toda pasión. Sólo en la última parte de la colección titulada «Poesías antiguas y modernas» [«Alte und neue Gedichte»], aumentada sin cesar en sucesivas ediciones de las Poesías reunidas, la «pasionalidad» algunas veces excesiva de Ricarda Huch, se calma en un aire más sereno.
B. Tecchi

