Poesías, Antón Gustav Matos

[Pjesme]. No recopi­ladas hasta después de la muerte del autor en Zagreb, en 1923, señalan, con las de Vidrie, el inicio de la lírica croata moderna.

Con su existencia turbulenta y romántica de «bohemio», completamente entregada al arte y exaltada por una fiebre creadora de la que son testimonio los 22 volúmenes de su Opera omnia (Djela, ed. Binoza, Za­greb), y con el ímpetu de su personalidad genial y despreocupada, Antón Gustav Matos (1873-1914) llena por sí solo quince años de vida literaria croata. Sus críticas sobre los escritores franceses y serbocroatas, sus novelas cortas, Fábulas cansa­das [Umorne price, 1909] y sus caprichosas Virutas [Iverje, 1899, y Novo Iverje, 1900], su correspondencia, aunque no alcancen siempre el valor estético de su poesía, pre­sentan la reacción de un ingenio singu­larísima, formado en contacto con las modernas corrientes europeas y particular­mente francesas, dentro del agobiador clima provinciano de las letras croatas, demasiado cerradas, en la segunda mitad del siglo XIX, en sus problemas políticos y sociales.

Aun­que no falte en Matos la poesía de carácter polémico y nacional («Viejo canto» [«Stara pjesma»], «A la joven Croacia» [«Miadoj Hrvatskoj»]), es la lírica lo que nos aporta lo mejor de su experiencia humana y afirma una prodigiosa riqueza de idioma y estilo, especialmente en la forma rígida del soneto. A menudo la poesía de Matos responde a un esquema dramático, a un diálogo íntimo y desesperado: la infancia feliz e ignorante de una niña («A Ljerka» [«Ljerci»]), cuyo espectáculo hace sonreír a la abuela, son visiones ya amargadas por angustiosos vislumbres o recuerdos. En con­traste con la trágica visión de la amante muerta («Consolación de los cabellos» [«Utjeha kose»]) están las fantasías ligeras e inspiradas («Tumba de la bayadera»), pai­sajes evocados con un estilo nervioso, como un puntillismo futurista. Con Matos la poesía croata vuelve a fluir en el cauce de la poesía europea. Muestras de sus mejo­res producciones han sido traducidas al italiano por L. Salvini en Le candide Vile (Roma, 1941) y en Poeti croati modemi (Milán, 1942).

L. Salvini