Entre la riquísima producción poética del célebre escritor danés Odam Oehlenschläger (1779- 1850), citemos Aladino (v.), Correggio y los Cuernos de oro [Guldhomene]. Los Cuernos de oro datan de 1802 y fue escrita a raíz de una serie de conversaciones que el autor sostuvo con Henrik Steffens, alumno de Schlegel y fundador del romanticismo danés; esta obra le creó una inmediata celebridad.
Oehlenschläger evoca la antigüedad nórdica como una edad de oro, en donde los aludidos «cuernos» se consideran como portadores de un rico simbolismo, siendo estimada su desaparición como un castigo de los dioses. Mientras la mayoría de los mortales se esfuerza inútilmente por encontrarlos, dos criaturas de corazón puro emprenden la aventura, sorteando los más grandes azares: una virgen bella como el amanecer y un labriego. En la suerte inaudita con que el destino favorece a estos dos seres puros se encuentra uno de los temas favoritos del romanticismo: que sólo un corazón ingenuo y limpio es capaz de encontrar la poesía. El Correggio es una tragedia en cinco actos, que Oehlenschläger escribió en alemán en 1809, durante su estancia en Italia, obra que traduciría al danés dos años más tarde.
Con el propio Correggio, irrumpen en escena Miguel Ángel y Giulio Romano. El autor ha querido representar el destino de un alma noble que cae víctima de la perfidia y la incomprensión de los hombres. El arte se alza aquí a la altura de la religión y tiende un puente entre el cielo y la tierra, siendo un medio de comunicación con Dios y con la naturaleza, y únicamente florece en las almas «de sentimientos infantiles» y de «ingenua piedad». Esta concepción del artista mártir y santo armoniza igualmente con el espíritu del romanticismo, del cual fue Oehlenschläger uno de los más ilustres representantes en Dinamarca.

