Poemas Itálicos, Giovanni Pascoli

[Poemi italici]. Obra de Giovanni Pascoli (1855- 1912), escrita en plena madurez y publicada en 1911. Comprende tres poemas: Paolo Ucello (v.), Rossini, Tolstoi.

Son tres alego­rías o ejemplificaciones simbolistas de tres conceptos conformadores de la estética pascoliana (v. El muchachito): que el poeta, aun no poseyendo nada, lo posee todo; que la poesía es revelación de lo íntimo, en ar­monía con el alma del mundo; que debe tener siempre una suprema utilidad moral y social. En Rossini, tres cantos en tercetos con un «Preludio», se refunde imaginaria­mente un episodio de la vida napolitana del músico en la época de su Otello. Falta escribir todavía la célebre romanza de Desdémona «Assisa a pié di un salice», y para que nazca es necesario que el alma niña que nada sabe y crea en pureza este­lar sea liberada de la materialidad del sentido, lo que ocurre tras una noche de fran­cachela en la inconsciente clarividencia del sueño.

Fuera del «Preludio», en que la des­cripción del regreso de Rossini borracho a su casa es realista y viva, lo demás se des­arrolla con monotonía, porque los momentos salientes de la vida del maestro, recorridos por el poeta, sólo se muestran reflejados a través de las reprensiones de la Niñita [Pargoletta] tantas veces traicionada; y así, la libre representación de la vida física y crea­dora de Rossini queda sustituida por un alegorismo didáctico, abstracto, que la habili­dad del arte no consigue disimular. Tolstoi también comienza con un episodio biográ­fico: la fuga del anciano de Jásnaia Poliana para buscar lo que no encontraba, el ideal de la perfección humana. Pero pronto se in­troduce Pascoli con el relato imaginario del encuentro del peregrino con San Francisco, con Dante, con Garibaldi; somos transpor­tados al paisaje franciscano de las Florecillas (v.), de las cuales parafrasea algunos capítulos; o al del pinar de Rávena con Dante, el cual, acompañado por Matelda espera a Beatriz para subir al cielo, y, final­mente, entre los granados y los lentiscos de Caprera.

Allí Tolstoi ve a Garibaldi que ara, y después de una visión de las empresas guerreras del héroe decide quedarse, porque entre el guerrero heroico franciscano y campesino descubre el ideal buscado. El epos garibaldino, ya aludido en «Manlio», de Odas e himnos (v.), tendrá cumplimiento en la biografía poética del héroe de los Poemas del Risorgimento. Pero siempre a la nobleza de los sentimientos, cuando el arte no responde, le falta la necesaria virtud lógica constructiva.

C. Curto

Una extraña mezcla de espontaneidad y de artificio; un grande-pequeño poeta, o, si se prefiere, un pequeño-grande poeta. (B. Croce)