Poema Paradisíaco, Gabriele D’Annunzio

[Poema paradi­siaco], Colección de poesías de Gabriele D’Annunzio (1863-1938), publicada en 1893. Los estados de ánimo suspirantes, que en sentido narrativo dieron vida al Inocente (v.), y ya en sentido lírico a las Elegías romanas (v.), se afirman más que nunca en esta colección; y el haber sustituido el le­jano ejemplo de Goethe, como ocurría en las Elegías romanas, por el ejemplo de los sim­bolistas franceses, el haber dejado cualquier esfuerzo o presupuesto de construcción na­rrativa, acentúa la blandura suspirante de los temas, jardines cerrados donde velan pálidas estatuas, lacrimosas bondades, tris­tezas desconocidas, gestos lánguidos, impre­cisos y sugestivos.

El libro es, por tanto, como resultado poético, uno de los menos eficaces de D’Annunzio. Sin embargo, la búsqueda métrica y estilística que lo sos­tiene pese a tanta languidez, la lírica de estilo prosaico por lo descuidado, y los metros sollozantes a fuerza de rupturas, con­servan cierto interés en la historia de la poesía dannunziana. La base métrica y sin­táctica de las Elegías romanas se relaciona con el Carducci de las Odas bárbaras (v.); en el Poema paradisíaco empieza no sólo la manipulación de los metros antiguos de la que surgirá el metro libre de las Lau­das del Cielo, el Mar, la Tierra y los Hé­roes, sino que, como en él priva el tono lánguido, que hasta el Canto nuevo (v.) fue el otro registro de D’Annunzio junto al tono solar, encontramos «in nuce» el tono, los motivos, las actitudes, los giros sintácticos de la primera poesía novecentista italiana, la cual (inspirándose al mis­mo tiempo en Pascoli y en los modelos franceses de que deriva el Poema paradi­síaco) dará sus obras más significativas en el Libro de la noche del domingo (v. Poe­sías) de Corazzini y en los Coloquios (v.) de Gozzano.

Son famosas en el Poema para­disíaco las poesías a la madre, donde hasta el afecto filial se’ basa, para expresarse, en los tonos lánguidos y voluptuosos de muy distintos amores; pese a tanta falsedad sen­timental, estas poesías son exquisitas y deli­cadas. El Poema paradisíaco fue incluido más tarde en el volumen El orto y la proa [L’orto e la prora], publicado en 1930 en la Edición Nacional de las obras de D’An­nunzio. E. De Michelis

Si algo dulce se advierte en él, es can­sancio y tristeza de amor agotado, de la voluptuosidad vacía que hace surgir una vaga melancolía y nostalgia, como sucede especialmente en el Poema paradisíaco y en las Elegías romanas. Si hay algo lozano, es la renovación de la vida después de la cri­sis, en la convalecencia… Se refrescan y renuevan las fuerzas sensitivas, pero renace el hombre del principio. (B. Croce)

Aquí toda la tensión lírica de D’Annunzio desemboca en pura vocalidad rimada. (F. Flora)