Pobreza, Riqueza, Culpa y Expiación de la Condesa Dolores, Ludwig Achim von Arnim

[Armut, Reichtum, Schuld und Busse der Gräfin Do­lores]. Novela del alemán Ludwig Achim von Arnim (1781-1831), publicada en 1810, escrita bajo el influjo de las Afinidades electivas (v.) de Goethe, especialmente por la importancia dada en esta obra al con­cepto de santidad del matrimonio, que tanto había impresionado a la joven generación.

El núcleo de la acción, aparentemente com­plicada, es sencillo: el conde Carlos ama a la condesa Dolores, que, al caer en la mi­seria, vive, después de la muerte de sus padres, sola en compañía de su hermana Clelia, verdaderamente una «bella persona». Su boda se celebra en el campo, donde los dos esposos están rodeados de amigos y conocidos un tanto originales; y aquí, se­gún una técnica que es propia de la novela alemana del tiempo, Arnim empieza a con­tar un sinfín de episodios típicos, líricos y dramáticos, describiendo ampliamente la vida del campo.

El hilo conductor en toda esta mezcla de narraciones superpuestas unas a otras es el contraste, que se pone de manifiesto en toda ocasión, entre los carac­teres de Carlos y Dolores: Carlos, un auto­rretrato de Arnim, moral y religioso, noble, grave y severo; Dolores que, aunque idea­lizada por Carlos en la plenitud de su amor, sigue siendo la que efectivamente es: altanera e inquieta, voluble y codiciosa de placeres, incapaz de una verdadera ab­negación, con rasgos que a veces nos re­cuerdan, dentro de ciertos límites, a la ágil y vivaz Bettina Brentano y, desde otros puntos de vista, y más a menudo, a Auguste Schwink. En cierto momento cae víctima de un seductor, cuya astuta perfidia meri­dional Arnim pone en contraste casi primi­tivo con la honradez germánica del conde.

Y aquí llega el desenlace. Una tentativa de suicidio de Carlos quebranta el cerrado egoísmo de Dolores; ahora ya le abrieron —como a Cardenio en el drama Halle (v.)— el camino hacia la purificación mediante el arrepentimiento y la expiación. La sugestión religiosa creada por una peregrinación que realizan juntos, reúne en un nuevo y más profundo amor estas dos vidas que se ha­bían alejado del camino común, y Dolores encuentra su última expiación en la muerte, consecuencia de la serie de todos sus errores. Las precisas enseñanzas que Arnim quiere dar con este libro, especialmente a sus contemporáneos, son: el deber de re­nunciar a las pasiones y el dominio sobre sí mismos, que se realizan por medio del matrimonio, base del Estado y de la vida, del pueblo y del individuo. En conjunto, nos encontramos frente a una obra compli­cada y bastante heterogénea.

La primera parte es la más unitaria: hay rasgos de in­negable belleza en la descripción del par­que salvaje y de la romántica vida solitaria de las jóvenes condesas. En las partes su­cesivas, menos acertadas, es de lamentar una superposición de figuras secundarias, de manera que ya no resulta tan definido el límite entre la acción de primer plano y las de fondo. Domina, en la construcción del conjunto y en la concatenación de los epi­sodios, la técnica de la casualidad, que forma parte de la visión romántica. De in­terés vivo para los tiempos en que se pu­blicó el libro son, además de la idea moral que lo informa, las reflexiones sobre las relaciones entre nobleza y pueblo, ciudad y campo, y para nosotros, el cuadro que ofrece de alemania en la época de la domi­nación napoleónica. Entre las discusiones suscitadas por la novela, especialmente en el círculo berlinés de los amigos de Arnim, recordamos la viva repulsión que la novela provocó en Goethe, tanto por su espíritu como por su forma.

A. Musa

Es como un tonel al que el tonelero se olvidó de poner los aros, y pierde por todos lados. (Goethe)