El compositor alemán Johannes Brahms (1833- 1897) compuso gran número de piezas para piano que, generalmente, no se distinguen por el nombre genérico de fantasía o rapsodia, sino por su número de opus. Estas piezas, reunidas en compilaciones que llevan los números de opus 10, 76, 79, 116, 117, 118 y 119, comprenden Baladas, Rapsodias, Fantasías, Caprichos e Intermezzo. En el op. 79 se encuentra una célebre Rapsodia en si menor de inspiración noble y profunda.
El op. 117 nos brinda el rarísimo ejemplo de una obra de Brahms inspirada en un texto literario; efectivamente el primer Intermezzo está sacado de un lied escocés. El op. 118 goza de notable calidad musical y todas las páginas de que se compone alcanzan una auténtica belleza: la Balada en sol menor de carácter épico, misteriosa y viril, goza de justa celebridad, así como la bucólica Romanza en fa mayor, plena de encanto. Subrayemos en el opus 119, la Rapsodia en mi bemol mayor, llena de vida intensa y apasionada. Todas estas piezas son famosas y a numerosos pianistas les gusta ejecutarlas en sus conciertos. Sin duda, están muy bien escritas, juntando a su calidad instrumental — Brahms era un gran virtuoso — un valor musical de primer orden. No sin razón constituyen estas piezas una de las partes más vivas de la producción del gran compositor.

