Pícaros y Reyes, O. Henry

[Cabbages and Kings]. Publicado en 1905, es el libro del novelista norteamericano O. Henry (William Sydney Porter, 1862-1910) que está más pró­ximo a la novela.

En la imaginaria repú­blica de Anchuria acaba de acaecer un grave escándalo, que, según la versión que po­dríamos llamar oficial, puede reducirse a los siguientes términos: el presidente Mira- flores ha huido en compañía de una bella aventurera, Isabel Guilbert, llevándose cien mil dólares, que constituían el tesoro na­cional. Viéndose perseguido y a punto de ser apresado, Miraflores se suicida, pero el dinero no aparece. En cuanto a Isabel Guilbert, casa con Goodwin, un influyente per­sonaje de Anchuria, y logra una gran con­sideración social en los medios más eleva­dos de la localidad. Ahora bien, ¿cuál ha sido la realidad de estos hechos? Después de un severo examen del asunto, el autor llega a unas conclusiones muy distintas.

En efecto, Goodwin, que debido a razones políticas se encargó de perseguir a los fugi­tivos, encontró en un hotel a una pareja, cuyas señas coincidían con ellos. La joven, contra lo que era de esperar, le acoge ama­blemente, y a su requerimiento, sorpren­dida y altiva, le entrega la maleta que con­tenía los cien mil dólares. Un caballero de aspecto correctísimo, que presencia la es­cena, se retira a sus habitaciones y se sui­cida. A esta línea argumental, se insertan otros episodios secundarios como el del cón­sul inglés llegado a Anchuria para olvidar un amor no correspondido, el cual, al notar que la mayoría de los anchurianos van des­calzos, escribe en broma a un tío suyo que un comerciante de zapatos haría allí su fortuna.

A causa de esta carta, el padre de la joven que le rechazó llega a Anchu­ria con una gran partida de zapatos. Pero volvamos a la acción principal: la joven que Goodwin ha encontrado en el hotel, y que se hace pasar por Isabel, se ha casado con Goodwin, y uno y otro dan a entender, en diferentes ocasiones, que poseen la fortuna robada y se muestran satisfechos de ello. ¿Cuál es la solución de todo el misterio? Un fragmento de una carta, que da término a la novela, revela finalmente el misterio. La cantidad que pasó a poder de Goodwin no era la robada por el presidente Mira- flores, sino otra igual sustraída por el ban­quero Wahrfield a la sociedad que presidía, y el mismo Goodwin la restituyó al banco de acuerdo con la hija del suicida, Miss Warhfield, que ahora es su esposa. En cuanto al presidente de la república, con los cien mil dólares robados y la bella aventurera, se en­cuentra en Niza, en donde se le ve escribir alguna vez, lleno de melancolía, el nombre de Anchuria en la arena de la playa.

Esta casi novela de O. Henry, que no carece de pasajes afortunados y deliciosas invenciones (especialmente cuando se hace la descrip­ción del supuesto estado americano) es, a pesar de todo, una de las obras menos logradas del autor.

E. C. Croce