[Profumo]. Novela del italiano Luigi Capuana (1839-1915), publicada en Palermo en 1892. Patrizio Moro-Lanza, nombrado agente de contribuciones en la comarca de Marzallo en Sicilia, se traslada a su nueva residencia con su mujer Eugenia y su madre Geltrude. El Ayuntamiento les asigna por habitación un viejo convento situado’ fuera del pueblo y rodeado de un jardín tan bello que lo llaman La Selva.
Patrizio Moro-Lanza, después de una infancia penosa y una juventud entristecida por la continua lucha para salir de la miseria, es un débil que a los treinta y ocho años continúa sin advertirlo complaciéndose en su situación de víctima. La señora Geltrude es una vieja terrible, enérgica, autoritaria, que ha tenido a su hijo encerrado en una ternura exigente y celosa, aumentando de este modo la flaqueza innata de él. Ahora, vieja y enferma, difunde en el nuevo bienestar la sombra de sus penosos recuerdos, y nubla, con su odio y sus implacables celos por su nuera, la nueva felicidad de su hijo, enamorado de su mujer. Eugenia tiene veintitrés años, ama ardientemente a su marido y querría ser correspondida por él en igual medida. Pero Patrizio sigue viviendo bajo la tortura de los celos maternos que hiela sus cuidados y hasta sus caricias para su mujer.
Una enfermedad nerviosa que había atacado a Eugenia desde su infancia, se reproduce con violencia en la atmósfera que la rodea entre el odio morboso de su suegra y la timidez de su marido. Entre los síntomas del mal el que más turba a Patrizio es un misterioso perfume de azahar que emana de toda la persona de Eugenia, especialmente de sus manos, cuando se aproxima la crisis. Este fenómeno le hace creer gravísimo el mal de su mujer, y aumenta su alejamiento de ella, pues imagina que necesita sobre todo una vida de emociones. La señora Geltrude muere de un ataque de apoplejía mientras asiste en casa del alcalde a una procesión de flagelantes; pero ni siquiera su muerte sirve para librar a Patrizio de la obsesión de los celos maternos.
La discordia entre Patrizio y Eugenia está a punto de acarrear lo irreparable; la mujer joven y bella, que para curar sólo necesitaría amor y serenidad, está a punto de ceder a la ardiente insistencia del jovencito Ruggero, hijo del alcalde. Pero una entrevista con el sabio doctor Mola ilumina a Patrizio, quien a cada página ha ido volviéndose cada vez más atormentador de sí mismo y de los demás. Durante un temporal que estalla con gran oportunidad para refrigerar el aire asfixiante y aflojar los nervios de los protagonistas, marido y mujer se dan cuenta de que la felicidad está al alcance de su mano. No faltan en este libro, que se desarrolla bajo el influjo del naturalismo zoliano, ni los elementos, ni el escenario, ni el drama fisiológico y espiritual del que hubiera podido originarse una buena novela; pero la estropean irremediablemente el estilo apresurado y desaliñado, la palabra sin relieve, deformada a menudo por amanerados aumentativos y diminutivos, sin duda para darle sabor florentino.
La selva que rodea el convento abandonado donde se desarrolla y termina el tormento de tres seres no consigue ser el jardín del Paradou al que Zola dio tanta preponderancia y casi brutalidad de vida; el perfume .que se exhala de las manos de Eugenia y que debería ser el protagonista más elocuente de la obra, no interviene siquiera en la acción y queda al margen de ella, y un tosco pudor hace precipitar las escenas más dramáticas en la comicidad involuntaria.
O. Nemi

