Nido de hidalgos, Turguéniev

En una bonita y agradable casa de una ciudad de provin­cias vive María Dmítrievna Kalitina, junto a su anciana tía Marfa Timofiéievna y a sus hijas Lisa y Lenochka. Los visitantes habituales son numerosos: Guedeónovski, un hombre elegante y esmerado; el joven Panshinj exper­to en mundología y aspirante a la mano de Lisa; el pro­fesor de música, el tímido y esquivo alemán Lemm.

Sin embargo, es de Lavretski de quien Liza se enamora: un hombre considerado casi un anciano, conocido por la cla­morosa ruptura con su mujer que lo traicionó en París y que ahora tras haber vuelto a su patria, se halla decidido a rehacer una nueva vida, ocupándose de sus posesiones.

Es el suyo un castísimo, difícil amor, al que Liza por sus profundos sentimientos religiosos no puede entregarse; Lavretski cree haber reconquistado su libertad por la fal­sa noticia de la muerte de Várvara, su esposa, pero la lle­gada inesperada de ésta hace derrumbarse toda esperan­za. Obligados a separarse, Liza, a pesar de las súplicas de su buena tía Marfa, entra en un convento, mientras que Lavretski, tras haber solucionado convenientemente la vida de su esposa, parte para tratar de olvidar.