Musica Nova, Adrián Willaert

Título de una colección de composiciones corales del flamenco Adrián Willaert (1480/90-1562). Comprende 33 motetes de cuatro a siete voces; 42 ma­drigales de cuatro a seis voces, muchos de ellos compuestos de dos partes distintas; y cuatro diálogos a siete voces. La edición original lleva el siguiente título: Música nova di Adriano Willaertáirillustrissimo et eccellentissimo signor il Signor Donno Alfonso d’Este Prencipe de FerraraIn Venetia appresso di Angelo Gardano, 1559.

De la dedicatoria del músico Francesco Viola, discípulo del mismo Willaert, se pue­de deducir que la colección fue compuesta parcialmente ya antes de 1559, pero fue poco divulgada, y que por consejo de Al­fonso d’Este, el autor la amplió y publicó. Probablemente aquel primer núcleo hay que identificarlo con la colección Peccorina di Adriano a 4. 5. 6. 7, de la que el teórico Ercole Bottrigari (1531-1612) recuerda un motete, «Aspice Domine», contenido tam­bién en Música Nova. (Parece que el título Peccorina se refiere a una célebre cantante e instrumentista de aquel tiempo).

En cuan­to a su importancia artística e histórica, ésta radica especialmente en la serie de Madrigales, compuestos en su mayor parte sobre textos de Petrarca; puede incluso de­cirse que si desde la mitad del siglo XV la poesía de Petrarca había sido a menudo puesta en música, a partir de Willaert, y especialmente de su Música Nova, llegó a ser la preferida de los autores de madrigales. Las composiciones musicales de esta colección representan un momento muy im­portante en el desarrollo del arte profano de Willaert. Lo que especialmente notamos es su fidelidad, en el conjunto y en los de­talles, al espíritu del texto poético, del que se destacan los más íntimos matices.

De ello deriva, en parte, su carácter de decla­mación musical, casi de recitativo polifó­nico, aquí particularmente notable.’ Sin em­bargo, no se puede decir que domine la for­ma homófona (de voces simultáneas); al contrario, domina la riqueza contrapuntística, y a menudo una pieza que comienza en -estilo homófono se desenvuelve luego con una libre fioritura de contrapunto, con un fino entretejido de imitaciones; en una palabra, pasa al primer plano el hijo del arte flamenco. La homofonía es, en cambio, más frecuente en los «Diálogos», en los que tenemos la contraposición de los dos gru­pos de voces, sin que podamos por ello hablar aquí de coros «battenti» (v. Motetes de Willaert).

La armonía de Música Nova es, por regla general, muy clara, sin cro­matismos o rarezas de ningún género; no faltan, empero, excepciones, como el ma­drigal «Aspro core e selvaggio», citado por Zarlino y Vincenzo Galilei (por este último en sentido reprobativo) como ejemplo de imitación figurativa del texto, donde la sensación de aspereza es dada precisamente con unos escabrosos pasajes armónicos (pa­ra estas tendencias, v. Madrigales de Wi­llaert).

F. Fano