Morgana, Arturo Graf

Colección de poesías líricas de Arturo Graf (1848-1913), publicada en Milán en 1905. Toma nombre de una de aquellas figuras fantásticas en que se com­place el poeta: el hada Morgana, que vuel­ve a crear para él fugitivas visiones inspi­radas en la fantasía de otros tiempos y otros lugares. A , la Edad Media se refieren las composiciones más vastas: «El reposo de los condenados» y «El canto de la catedral». En el primero, inspirándose en una conoci­da leyenda (v. Visión de San Pablo), nos presenta personajes históricos de varias épo­cas y figuras simbólicas de las principales actitudes del espíritu humano que abren su corazón a sus compañeros en la breve tregua concedida a sus penas, mientras la escolta angélica va contando inexorable­mente las fugitivas horas. El otro es un pequeño poema que recuerda en su inspi­ración y en sus agilísimos metros poéticos las fantasías de Boito: bajo el rayo dé luna, canta la catedral gótica; cantan sus colum­nas y sus lápidas, los mártires y los san­tos, y el reloj que señala el tiempo inmu­table en el eterno variar de la vida. Junto a los dos breves poemas están las figuras y los símbolos predilectos de Graf (Medusa): ondinas y hadas, el titán y Sísifo, crueles trabajos, voces y luces misteriosas, mágicos cantos, albores lunares, silentes paisajes de Venecia y de Nápoles. Pero el pesimismo del poeta se nos muestra en esta colección de poesías algo mitigado por un grupo de ellas que constituye un acento nuevo en su poesía, porque los motivos de la lucha, del mal y del dolor se terminan con presentimientos de victoria y de sere­nidad («La voz entre las sombras», «Las alas», «El demonio», «Así habló la musa», etc.). Y a pesar del amargo reconocimiento de las tristezas y desilusiones de la vida, su despedida se cierra en nombre «de una gran esperanza» que le llena el corazón («Explicit»).

E. C. Valla