Miss Harriet, Guy de Maupassant

Volumen de narraciones de Guy de Maupassant (1840-1893), publi­cado en 1884. La primera narración, que da título al conjunto, es la lamentable y pro­lija historia de una anciana «miss» maniá­tica, llena de espíritu religioso y de un entusiasta amor a la naturaleza, que con­cibe una violenta pasión por un joven pin­tor y se siente tan agitada que acaba sui­cidándose; es quizá la menos lograda de las narraciones de Maupassant y acusa con admirable evidencia los límites y los de­fectos de la «escuela naturalista». La se­gunda novelita, «La herencia» [«L’héritage»], desarrolla por contraste una triste y curiosa aventura de la pequeña burguesía: un viejo empleado, Cachelin, piensa ca­sar a su hija con el joven colega Lesable. Pese a su modesta condición, la muchacha ofrece el incentivo de un millón de dote, prometido por una tía maniática de pasado tormentoso; y el asunto queda pronto com­binado. Pero a la muerte de la tía se co­noce una cláusula del testamento que no ha sido cumplida por los esposos: para que la nueva familia herede el millón, es nece­sario que tenga un hijo dentro del límite de tres años a partir de la boda. Como las esperanzas se hacen cada vez menos probables, con la tácita connivencia de Le­sable, la esposa y el padre resuelven la difícil situación recurriendo a los buenos oficios de un conocido.

La historia está na­rrada con despiadada agudeza y con el negro pesimismo que se da tan a menudo en las páginas de Maupassant; pero se im­pone sobre todo por el ambiente: las pe­queñas intrigas, los chismorreos, la sórdida mentalidad de aquellos míseros empleados y de sus compañeros. Las demás narracio­nes de la recopilación sólo ofrecen la acos­tumbrada y agradable variedad de argumentos y efectos: desde la melancólica «Re­gret» hasta la novelesca aventura de «En voyage» o la inevitable novela patriótica, «La mère Sauvage», recuerdo de la guerra del 70, que nos ofrece el terrorífico episo­dio de la venganza de una madre que se vuelve loca cuando le anuncian la muerte de su hijo soldado. Aparte del primer re­lato, domina en el volumen el estilo del Maupassant de la mejor época; un tono na­tural y preciso, que evita lo forzado y los efectos más fáciles y prefiere confiar el comentario a una ironía discreta. Desen­vuelta manera que se afirma en «El cordel» [«La ficelle»], extraña y amarga aventura de un aldeano normando a quien una ca­lumnia gratuita envenena los últimos años de su vida, pero sobre todo en el cuento «Dionisio» [«Denis»]. El señor Marambot, acomodado ex farmacéutico de pueblo, está a punto de ser víctima de la inesperada lo­cura homicida de su fiel servidor, Dionisio; pero muy pronto el joven, arrepentido, le cura las heridas que él mismo le ha infe­rido y vuelve a ser para él el más precioso de los criados, consiguiendo del señor el perdón y la promesa de no denunciarle.

Sólo que al poco tiempo la casualidad en­tera del suceso a los gendarmes y Dionisio acaba en el banquillo, pese a las protestas de su señor, quien, interrogado sobre los motivos de no haber despedido a un indi­viduo tan peligroso, se justifica balbuciendo que hoy en día es difícil encontrar un buen criado. Asunto paradójico, justificado con los recursos de una psicología avispada. Pero la perla de la recopilación es otra pe­queña novela que disfruta de merecida ce­lebridad: Mi tío Julio (v.). [Trad. de Au­gusto Riera (Barcelona, 1905)].

M. Bonfantini