Mil Almas, Aleksej Feofilaktovič Pisemskij

[Tysjača duš]. Novela del escritor ruso Aleksej Feofilaktovič Pisemskij (1820-1881), publicada en San Petersburgo en 1858; es la obra más conocida de este escritor, perteneciente a la escuela de Gogol. El autor, alto empleado del Estado, tuvo manera de conocer a fondo la índole y las costumbres de la alta y baja buro­cracia y a dicho ambiente pertenecen sus principales personajes. En Mil almas, el protagonista, Kalinovič, es un funcionario hábil y arribista que sacrifica los últimos restos de honradez a una gran ambición y a un gran deseo de lujo.

El único bene­ficio que ha sacado de los estudios univer­sitarios es una refinada concepción de la vida que le induce a efectuar una serie de delitos tan hábiles que nunca queda com­prometido, consiguiendo hacer recaer las culpas sobre los demás. Sediento de lujo y de honores públicos, se niega a casarse con una ingenua muchacha seducida por él, Nasten’ka, que se le había entregado con devoto amor. En la tentativa de re­cobrarla, después de haberla abandonado, provoca la muerte del -padre de ella. De provincias pasa a San Petersburgo, donde, aun ayudado por un conde que le protege, no consigue establecerse convenientemente y entonces, sirviéndose de los buenos ofi­cios del conde, se casa con Paulina, rica y feísima heredera. A continuación, para hacerse una reputación y rodearse de una clientela, distribuye dinero a manos lle­nas, cegado por su inesperada fuerza, y acaba encontrándose con graves dificultades. Durante todo su camino, Kalinovič advier­te que obra mal y trata de excusarse en los altos ideales que quiere realizar en cuanto alcance la alta posición social a que aspira. Lo mismo que el Chichikov (v.) de Gogol, considera necesarios los medios em­pleados, justificados por el fin que quiere alcanzar: forma de maquiavelismo característica de aquel período en Rusia, donde un originario elemento de buena fe queda siempre sofocado por las ambiciones y arri­bismos inspirados por el influjo de una civilización occidental sumariamente asi­milada.

G. Kraisky