Merope, Vittorio Alfieri

El argumento de la afortunada tragedia de Maffei ha sido reproducido también por la Mérope de Vittorio Alfieri (1749-1803), tragedia ideada en 1782 e impresa en 1783 en una especie de libre competencia con la que el autor, ya dueño de su propio arte, se puso a la altura de los más fa­mosos literatos de su época. Tal vez por esto su Mérope resultó más variada, pero menos personal que otras tragedias suyas; genial ejercicio literario con algunos mo­mentos poéticos, más que obra de aca­bada poesía. La protagonista de la obra es Mérope (v.), antes reina de Mesenia, que ha visto en una noche muertos a su esposo y a sus hijos por mano de los sol­dados sublevados bajo la guía de Polifonte: sólo un hijito suyo, Egisto, se ha salvado secretamente, y ella vive en la ciu­dad, donde ahora reina el usurpador, es­perando a aquel hijo lejano, en quien se cifran todos sus afectos y sus esperanzas de venganza jamás extinguidas. En vano Polifonte (más apacible que los demás ti­ranos alfierianos) pide su mano para hacer más estable su poder; ella resiste a las súplicas y a las amenazas, hasta que le es presentado un joven desconocido, acu­sado de haber matado a un viandante por el camino. Por una serie de casualidades, Mérope acaba por creer que el muerto es su hijo tanto tiempo esperado y, como transfigurada por la desesperación, pide a Polifonte que haga justicia, es más, que le permita que ella mate al culpable con sus propias manos. Pero el anciano Polidoro, salvador y tutor del joven Egisto, el único que conoce la verdadera persona­lidad del acusado, revela la verdad; y Mé­rope, que ya vacilaba entre encontrados sentimientos, reconoce y abraza a su hijo. Para salvarlo de la cárcel, Mérope consien­te en las odiosas bodas, pero durante la ceremonia nupcial, Egisto se arroja sobre el usurpador y le mata, librando de aquel tirano a su madre y a su patria. Mérope fue dedicada por el poeta a su madre, la condesa Mónica Tournon Alfieri.

M. Fubini