Los Últimos Románticos, Pío Baroja y Nessi

Novela de Pío Baroja y Nessi (1872-1956) de la serie El pasado, que comprende La feria de los discretos (v.), Los últimos románticos y Las tragedias grotescas (v.). El protagonista, un pobre hombre extraído — como los hé­roes preferidos por el autor — de la infor­me masa de la mediocridad humana, es el adocenado don Fausto Bengoa, llamado a París por una anciana señora que fue muy amiga de su madre y que desea que una de las hijas de él vaya a vivir con ella y la acompañe hasta la hora, ya cercana, de su muerte.

El viaje de don Fausto, después el de su hija Asunción, que es la elegida para compañera de Blanca, el acomodo de estos seres en un medio extraño al que poco a poco se van adaptando, es el tema de la obra, aparentemente. En realidad, es el acos­tumbrado en Baroja: presentarnos en un escenario giratorio — pues todo el viejo Pa­rís de las casas negras y las calles sucias y las plazas sombrías y los garitos putrefactos desfila ante el lector — una inacabable serie de personajes, cada uno con su pequeña o su dramática historia a cuestas. Cada uno de estos seres, escogidamente raros y ex­céntricos, nos cuenta las vicisitudes de su existencia; jamás la alegría, la gloria, la pureza, la verdad o el idealismo nos llaman la atención.

Todo es sombrío. Don Fausto prepara la incorporación de su familia res­tante, que aguarda en Madrid su orden de marcha para liquidar la hacienda y con el mayor entusiasmo instalarse en París todos juntos. En Las tragedias grotescas vemos cómo vive la familia de Bengoa en París. Ya no será el París sucio y cargado de historia más o menos convencional lo que a Ben­goa le encanta, sino el París del vicio ele­gante y convenido, de la moda y del cabaret.

C. Conde