Los Poetas, Heinrich Laube

[Die Poeten]. Primera parte de la trilogía «Joven Europa» de Heinrich Laube (1806-1884), inspirada en las ideas del movimiento literario de la «Joven alemania», de la que Laube fue uno de los jefes y’sobre todo uno de los más dinámicos agitadores.

Fue escrita en el invierno 1832- 33 y publicada en el verano del año siguien­te. El libro es una novela propagandista que reclama la libertad erótica en la ética y en las costumbres, aquella libertad que Saint-Simon designaba con los nombres de «rehabilitación» o de «liberación de la car­ne», y que era defendida ruidosamente en Francia y se iba difundiendo por toda Eu­ropa. Los poetas y sus amigos se nos pre­sentan en la obra como jóvenes exaltados, presos de una inquietud erótica jamás aquietada.

Entre marzo de 1830 y el invierno siguiente se intercambian cartas en las que se cuentan sus peripecias amorosas y dis­cuten los acontecimientos del tiempo y las ideas revolucionarias sociales, con tenden­cias democráticas. La novela, escrita con ímpetu juvenil, con una sinceridad casi pe­dante y con gran realismo descriptivo, es sobre todo y a pesar de sus divagaciones políticas, una exaltación de la fuerza del instinto sexual, como símbolo del derecho elemental del hombre a construir su vida. Esta exaltación narrativa de la fuerza del instinto está afirmada teóricamente y pues­ta de manifiesto en acontecimientos gené­ricos, más bien que representada poética­mente.

De aquí que se trate de una novela artificiosa, privada de inspiración e interior­mente falsa; falta en ella por completo la intuición de las relaciones entre hombre y mujer que no sean puramente sexuales, y los personajes, aunque bosquejados con precisos contornos, resultan abstractos y sin humanidad verdadera, defecto que se hace precisamente sentir cuando se prolon­gan las situaciones (Valerio, Camila) o cuando de la discusión teórica se pasa a la realidad de la vida (la fuga de Hipólito de la «carne muerta» de Desdémona). En la evolución del poeta, la novela tiene im­portancia, sobre todo porque señala el paso del momento de imitación clasicorromántica a una nueva actitud realista en la descrip­ción de los detalles.

El argumento — atre­vido para la alemania de aquella época—, la controversia sobre ideas actuales en su tiempo y los brotes satíricos contra la reacción y contra la Santa Alianza hicieron de la obra un libro de batalla de notable importancia. Las otras dos partes de la trilogía, las novelas Fortuna [Glück] y Los ciudadanos [Die Bürger], publicadas en 1837, son de menor interés histórico y se presentan casi como una palinodia; con el rápido y tumultuoso ritmo de su exis­tencia, Laube vivió durante todo este tiem­po numerosas experiencias; por una parte estuvo en la cárcel durante una época, pa­sando de proceso en proceso, de condena en condena; y por otra, llegó entre tanto a un matrimonio feliz y pasó días hermosos en Castel Muskau, como huésped del prín­cipe Pückler.

Ambas novelas expresan su nuevo estado de ánimo: la felicidad ha de buscarse dentro de los límites de la vida familiar, en la paz del matrimonio. De este modo, el propio Laube pudo proclamar que su trilogía es «un libro conservador», «ein conservatorisches Buch».

W. Sznarbachowski