Los Pescadores de Perlas, Eugène Cormon

[Les Pêcheurs de perles], ópera en tres actos, con libreto de Eugène Cormon (1811-1903) y Michel Carré (1819-1872), y música de Georges Bizet (1838-1875), estrenada en Pa­ris en 1863. (La versión italiana, lengua en la cual se acostumbra a cantar, es de A. Zanardini).

Una tribu de pescadores de perlas de Geylán ha elegido como jefe a Zurga. Un viejo ha traído de un país lejano a una desconocida muchacha, la cual, para tener alejados a los espíritus hostiles du­rante la peligrosa pesca de las perlas, de­berá cantar desde lo alto de una roca. Nadir reconoce aquella voz: la oyó en una mez­quita de Candía, en la que un día penetró con su amigo Zurga. El día anterior, los dos jóvenes pudieron ver a la muchacha, y los celos se encendieron en el corazón de ambos.

Nadir viola la prohibición sagrada; penetra en la vieja pagoda donde Leila — así se llama la cantora — está absorta en el dulce recuerdo del extranjero entrevisto un día. Estalla un temporal, indicio de la cólera que el sacrilegio ha despertado en el cielo. Los pescadores corren y sorprenden a los enamorados. Zurga está a punto de perdonar al amigo, cuando reconoce a su vez a la muchacha de la mezquita, y nueva­mente celoso condena a los dos amantes a perecer en las llamas. En un collar que Leila lleva al cuello reconoce Zurga a quien años antes lo salvó en circunstancias difí­ciles. Entonces pega fuego a las cabañas de los pescadores y mientras ellos se ocupan en apagarlo, hace huir a los dos amantes y luego perece, víctima de la cólera de los pescadores.

Un libreto tan poco original no podía producir mejor música que la que tiene. El compositor lo sabía; señalaba como los únicos trozos que merecían salvarse el dúo de Nadir y Zurga, del primer acto; la romanza de Nadir, el coro interior y la cavatina de Leila en el segundo acto.

E. M. Dufflocq