[Os Escravos]. Poesías del escritor romántico brasileño , el cual, con Tobías Barreto (1839-1889), representa la llamada «escuela condoreira» que trataba de ser la fusión del Parnasianismo (v.) con el liberalismo antiesclavista a lo Víctor Hugo.
Compuestas casi todas hacia 1865 pero publicadas en 1883, las poesías están escritas en las más variadas formas métricas, con decidida preferencia por los versos largos, y van desde los cuatro tercetos de «El sol y el pueblo» hasta los poemas «Tragedia en el lar», «El regente» y «Cascada de Pablo Alfonso». Algunas de estas poesías revelan un esencial inconformismo, también de cuño victorhuguesco, ante las condiciones sociales de su tiempo; es característica la primera composición del volumen, «El Siglo», que hace pensar en el himno A Satanás (v.) de Carducci.
Pero la mayoría se inspiran directamente en el tema de los esclavos, al que Castro Alves confiere, además de impetuosa elocuencia, un tono casi épico y a menudo una magia impresionante de cuadros y colores, que le valió al autor el nombre de «poeta de los esclavos» y que, indudablemente, influyó en las reformas que condujeron a la abolición: de la esclavitud en 1888. Muchas composiciones tienen un valor poético que supera la ocasión polémica que las dictó y pueden compararse con las mejores de Espumas fluctuantes (v.). Tales son «Nave de negreros», que señala el contraste entre el sentimiento de libertad que el mar confiere a los hombres y la ferocidad de transportar a los negros en cepos, o «Voces de África», alegoría del África, que en figura de una mujer dolorida, llora a los pies del Señor la injusta suerte de sus hijos.
Acentos épicos posee también «Adiós, canto mío», vibrante exhortación a la lucha por la verdad y la justicia. Un acento particular nos ofrece el célebre poema «La cascada de Pablo Alfonso», que recoge con grandiosa instrumentación las más variadas expresiones del turbulento mundo íntimo del poeta, desde los puros momentos de intimidad («La noche», «María», «El baile en la flor»; estos últimos cantos son canciones admirables, por su armonía y musicalidad) a los dramas marítimos («El nadador», «Sobre la nave») y a las rebeliones de los esclavos («Sangre africana»).
G. C. Rossi

