Libritos De Versos, Teodor Llórente

[Llibrets de ver­sos]. Con este título fueron reunidos, en 1914, los dos libros de poemas en lengua catalana que el poeta y escritor valenciano Teodor Llórente (1836-1911) había publi­cado con el título de Llibret de versos [Librito de versos, 1884] y No libre de ver­sos [Nuevo librito de versos, 1902; 2.a edi­ción muy aumentada y precedida de un prólogo de Marcelino Menéndez Pelayo, 1909].

Estos Libritos traducen, con el ím­petu romántico propio de la época, la sen­cilla y candorosa espiritualidad del poeta, vinculada a los postulados de la tradición cristiana más genuina y conservadora. En ellos descubrimos dos vetas de inspiración: por una parte la de las composiciones de gran aparato retórico, vibrantes panegíricos de la tierra natal y la reivindicación de sus antiguas glorias, el himno entusiasta por la lengua nativa olvidada, la poetización de las múltiples circunstancias y solemnidades de la vida cultural y civil de Valencia, de la que era el poeta representativo y ofi­cial, etc.; por otra parte, la de las compo­siciones de tono intimista y sencillo, en las que la vida humilde y familiar, con su ejér­cito de dóciles y resignadas virtudes, las alegrías y tristezas de los pequeños, el amor conyugal, el tierno recuerdo de los hijos desaparecidos, las lágrimas de la viudez, el sacrificio sencillo y sublime por la patria, toda la noble poesía del deber cumplido sin afectación, las plurales situa­ciones de una vida patriarcal y cristiana, humilde y sincera, humana y bondadosa, encuentran un eco certero y eficaz. Por debajo de estas dos venas temáticas, cabe señalar la totalidad de presencia del paisaje valenciano, pródigo y luminoso, que cons­tituye la nota distintiva de su obra.

Sus grandes aciertos de poeta son «La barraca», descriptiva y noblemente retórica, que es, para Menéndez Pelayo, el «punto culmi­nante y supremo de su arte lírico», y «Bora el barranco deis Altadis», en la que es per­ceptible una alada síntesis de paisaje junto a una contenida nostalgia. Recordemos, finalmente, la fina «Canconeta amorosa», «La cangó deis teuladins», la amplia retórica de «Valencia y Barcelona», el «Cant darrer», etcétera. Llórente ejerció una influencia decisiva en el ambiente intelectual de la Valencia de la época, encaminándolo hacia las fórmulas del Romanticismo tradicional y cristiano, y constituye una de las figuras más importantes de la poesía catalana deci­monónica.