Titulada originalmente en croata Juegos de primavera y de muerte y publicada en 1957.
La acción de esta novela narrada en primera persona – en la que abundan las asociaciones y los episodios, a menudo desconectados entre sí – se desarrolla en dos planos distintos: el del diario cotidiano del protagonista que habla de su situación contingente particular y el de los recuerdos de las etapas decisivas de su pasado.
Enfrentado con la muerte, a raíz de un accidente de circulación que trunca su carrera artística, el célebre violinista Ivan Galeb revive su vida y la analiza con ojos de hombre maduro. Las complicaciones de una difícil operación que hacen dudosa la curación del artista, induce al narrador a reflexionar sobre la vida y la muerte.
La muerte de un compañero de habitación, ocurrida inmediatamente después de la visita de una alegre compañía, el final inminente de un atareado general a quien los médicos ocultan sus condiciones y, finalmente, la muerte de un estudiante que no supera las consecuencias de un interrogatorio de la policía, ocupan la atención del enfermo.
Siguiendo el intrincado hilo de sus razonamientos, el narrador se concentra en problemas estéticos y filosóficos, pero sobre todo en la cuestión del ethos de la creación artística. En orden cronológico, sus recuerdos reconstruyen la vida pasada del violinista, deteniéndose largamente en el período de su infancia, transcurrida en una pequeña ciudad dàlmata en casa de su abuelo, cuya familia recuerda Los Buddenbrook, de Thomas Mann.
Galeb no ha conocido a su padre, capitán de un velero, muerto en el mar en obscuras circunstancias. Una vez muerta la madre, va a colegio en la misma ciudad en cuyo hospital aguarda ahora su curación. Contraída la tuberculosis durante el período transcurrido en la academia musical, reside largo tiempo en Italia. La muerte del abuelo y el suicidio de una joven de la cual se había enamorado durante unas vacaciones transcurridas en su casa, le alejan de su pueblo natal.
Los recuerdos de Galeb pierden continuidad – un reflejo de lo inestable de su vida, a lo que también se debe el fracaso de su matrimonio -, Galeb vive con alivio la muerte de su mujer que con su presencia le obligaba a enfrentarse de continuo con su debilidad. Sólo la repentina pérdida de su hermana, provoca la transformación interior del protagonista. Pero Galeb busca inútilmente en su patria la paz y la quietud interiores. El final del diario nos devuelve al presente de la narración. Después de una segunda operación, Galeb sigue luchando entre la vida y la muerte.
Cuando finalmente abandona el hospital, ya no es tan sólo la naturaleza, la que da muestras de renacimiento. El narrador deja sin resolver las últimas dudas acerca de la identidad recuperada: ¿recobrar la serenidad es un signo de cansada resignación o un brote de sabiduría superior? Caracterizada por la tendencia intelectual que tiende a dominar la realidad múltiple y el problema de la vida y la muerte del hombre, la novela de D. oscila entre la prosa narrativa y el ensayo.
En ediciones sucesivas el autor sometió la obra – considerada generalmente como la mejor de su producción literaria – a una ligera revisión.


