[Les complaintes]. Colección de poesías del autor francés, uruguayo de nacimiento, Jules Laforgue (1860-1887), publicadas en 1885. Elegiaco sutil y delicado, el poeta se sirve de motivos populares para cantar sus tristezas y sus secretas desesperaciones: el mal de la vida está en ser monótona y cotidiana, en no ofrecer ninguna rendija para una evasión espiritual y, sobre todo, en mostrarse con una sonrisa de alegría cuando en realidad no proporciona más que dolores y desengaños.
Joven y ya dolorosamente consciente de la inutilidad del mundo, el poeta se dedica a recoger como en una vasta sinfonía los lamentos y los acentos auténticos de la queja que salen de las cosas que padecen un inútil espejismo; y las estrellas y la luna llena y los pianos de los pisos suntuosos, el organillo y las primaveras, el otoño monótono y las nostalgias prehistóricas, las campanas y los grandes pinos de una villa abandonada, demuestran que es una ironía pensar en el ideal cuando la miserable realidad nos empuja por todas partes. Laforgue esconde así su mundo sentimental en una frivolidad falsa y sardónica, de hombre que conoce bien la vida y que se abandona al dolor, y entre tanto contempla con amargura los aspectos suaves de la naturaleza, y en el preciso momento que ríe y se burla de todo ideal, llora en silencio y sufre íntimamente. Su poesía, por tanto jugueteo funambulesco, fue valorada dentro de la influencia de las corrientes literarias de vanguardia y más aún deliberadamente considerada como el mejor testimonio del «decadentismo» francés; y ciertamente su actitud ágil y ligera sabe extraer de todas las cosas motivos de canto, sin dejarse arrastrar por la ligereza de los sentimientos a la manera romántica.
Hay en la obra del autor (tanto en las primeras poesías como en estas Lamentaciones, que quedarán como representativas por su unidad y continuidad de inspiración) el encanto de la inteligencia que juzga las cosas antes de vivirlas, y sobre ellas construye, de una forma abstracta, un mundo entretejido de ironías y de chanzas bufonescas. Carácter a la manera de Pierrot, doliente y burlón a la vez, que hace de Laforgue un artista verdaderamente singular dentro de la tradición literaria francesa, aunque algunos de los temas de su poesía puedan referirse a las formas refinadas de Gautier, y especialmente de Corbière y de Banville. Es notable su influencia sobre T. S. Eliot.
C. Cordié

