Las Almenas de Toro, Lope de Vega

Comedia heroico-nacional, de las mejores de Lope de Vega (1562-1635). no citada en las dos listas de El Peregrino…, considerándose por tanto escrita después de 1618. La representó el actor Morales, e hizo el papel de la infan­ta Doña Elvira «la gallarda actriz Jiusepa Vaca». La dedicó Lope a su amigo y dra­maturgo valenciano Guillén de Castro, sin duda por aparecer en ella la figura del Cid, y ofrecer el cerco de Toro un paralelismo con el de Zamora, tratado en la segunda parte de las famosas Mocedades del Cid (v.) del otro. Se basa Lope en un romance muy bello y popular, publicado en la Rosa espa­ñola de Timoneda, que empieza: «En las almenas de Toro — allí estaba una doncella». Trata el tema del cerco de la ciudad de Toro defendida por Doña Elvira (a quien pertenecía por el reparto de reinos del rey Don Fernando I), llevado a cabo por Sancho II a cuyo lado se encontraba el Cid (como ocurrió con Zamora). Rodrigo, aparece aquí, bueno, amigable y conciliador — como refiriéndose a otros hechos en la vieja gesta de Mío Cid— lo cual demuestra lo bien que Lope intuyó su personalidad literaria (sobre la histórica creemos, más bien en la tesis del anárquico Cid mozárabe de Camón). El poeta interpreta el alma popular, y siente con ella, convirtiendo en drama la tradición épica. El romance, con bellas variantes, se sitúa en el centro álgido de la acción. Cuando Sancho ve a su hermana Elvira asomándose a las almenas de su ciudad se enamora de ella sin reconocerla, y cuando los soldados le revelan que es su hermana — la defen­sora de la ciudad — manda a los ballesteros que la asaeteen (trocando su amor en odio), que actualmente ha interpretado el psicoanalista Otto Rank, como una forma subconsciente del amor a la hermana. El Cid, caballero y galante, impide que se consuma el fratricidio, como en el roman­ce. La comedia tiene escenas campestres, de bello y auténtico bucolismo, al lado de las heroicas, intensamente nacionales.

A. Valbuena Prat