La Vagabunda, Gabrielle – Sidonie Colette

[La vagabonde]. No­vela de Gabrielle – Sidonie Colette (1873- 1954), publicada en París en 1910. Separada de su marido, un retratista que se valía de su arte para encubrir innumerables relacio­nes femeninas, Renée Taillandy halló en la profesión de actriz y bailarina el medio de vivir independiente.

Pero en la soledad siente la angustia de toda su vida: aparen­temente escéptica y siempre fatigada de las cosas mundanas, ella no vive más que en su pasado, en el recuerdo de su devo­ción hacia el marido infiel. Sola, con muy contados amigos, . sumida en el extraño mundo de un teatro de variedades, no es más que una vagabunda que busca el me­dio de huir de su destino de mujer traicio­nada, persiguiendo una nueva existencia entre lugares y personas diversos. Olvidada del amor durante años, finalmente acepta la intimidad de un joven adorador, Máxime Dufferein-Chautel, sentimental y casi im­prudente a fuerza de ingenuidad. Después de una primera repugnancia, aumentada por el recuerdo de su pasada felicidad, ensaya con él algo semejante a la amistad, que no es sino gratitud por sus continuas pruebas de devoción.

Sin embargo, lo rehúye para evitar un lazo que la ataría por toda la vida, y acepta una larga gira artística en provincias, rehusando la pro­posición matrimonial del joven. No sabien­do cómo desprenderse de su triste pasado, en una última tentativa de sinceridad escribe a Máxime para que la deje sola frente a su destino. La novela, que fue continuada con menor éxito en El obs­táculo (v.), en 1913, es la obra maestra de la escritora y una de las producciones más delicadas de la literatura de principios del siglo XX. Por encima desinterés autobiográfico (la historia de Renée es la primera experiencia de Colette, esposa del escritor Willy, después divorciada) destaca el en­canto poético de estas páginas, en las que el más sutil análisis del alma femenina se expresa en una prosa blanda y delicada, a la vez que clásicamente segura.

C. Cordié

Es la mujer puesta al desmido con su eterno modo de querer lo que no quiere, de no querer ya lo que se le ofrece y que ella deseaba, de aferrarse a la vida por el orgullo de vivir. (Gourmont)