La Samaritana, Edmond Rostand

[La Samaritaine]. Drama en tres cuadros, en verso, de Edmond Rostand (1868-1918), representado en 1897. En el primer cuadro se reúnen, junto, al pozo de Jacob, en Samaría, primero las sombras de los grandes antepasados: Abra­ham, Isaac, Jacob, y luego un grupo de humildes contemporáneos, que discuten, unos y otros, entre esperanzas y dudas, so­bre la venida del Mesías.

Aparece Cristo con sus discípulos, y sólo recibe insultos. Únicamente Fotina, la pecadora samarita­na, se deja convencer por la promesa del agua que quita la sed para siempre y se convierte. En el segundo cuadro, asistimos al apostolado de la mujer, que hace prosé­litos para el Mesías en el mercado a las puertas de Siquem. En el tercero, mientras los discípulos de Cristo están descorazona­dos por los malos tratos que reciben de los samaritanos, llega la multitud, guiada por Fotina, para escuchar la predicación del Mesías. Salen de la boca de éste las más famosas parábolas, y el cuadro termina re­citando Fotina el padrenuestro. El dra­ma. inspirado en una de las páginas más poéticas y más humanas del Evangelio, es cosa muy pobre: construcción mecánica, pri­vada de vida y de poesía, sostenida sólo por la sonoridad del verso y por algunos artificios escenicodecorativos, en donde las expresiones inconvenientes y de mal gusto, bastante frecuentes en la obra de Rostand, resultan más desagradables debido a la ele­vación del tema.

Otras veces, especialmente en el Cyrano de Bergerac (v.), el tema está más a tono con el espíritu del autor, con el carácter y los límites de su arte: aquí sus defectos debían mostrarse inevita­blemente sin justificaciones ni atenuante alguno.

E. C. Valla

*    Para la Samaritana escribí música es­cénica Gabriel Pierné (1863-1937).

*    Oratorios con el mismo título fueron compuestos también por Arnaldo Furlotti (n. 1880) y Licinio Refice (n. 1885).