La Salvaje, François de Curel

[La filie sauvage]. Drama en cinco actos de François de Curel (1854- 1928), estrenado en París en 1919. Este drama, que en 1901, en una primera y am­plia redacción en seis actos, había descon­certado al público parisiense, a pesar de haber sido ya advertido su alto contenido profético, fue mucho mejor acogido en su forma actual.

En la historia de una mujer salvaje el autor se propuso, en efecto, sim­bolizar toda la historia de la humanidad y las ansiosas interrogaciones hechas a sus contemporáneos. Paul Moncel, hombre de ciencia francés, trae de un viaje al África una muchacha que ha crecido en promiscui­dad con los hombres y con los animales de la selva. Para dominar la violencia de sus instintos sólo sirve la educación religiosa, pero Moncel, que ha concebido el propósito de concederla por esposa a un rey africano para que con su inteligencia y su hechizo sirva allá la causa de la civilización y de Francia, no quiere que sea monja y arranca del corazón de ella la fe mística a la que ella debe su elevación moral, substituyéndola por el culto de la razón y señalándole, después de haber rechazado su apasionado ofrecimiento, el destino que ha preparado para ella. Aquella mujer acepta por orgullo, pero cuando se convierte en reina se abandona a la más ciega anarquía moral.

El drama se cierra mientras ella en­vía a la muerte al último misionero cristiano, delante de Moncel, que mira aterrori­zado el arma terrible que la ciencia puede formar en manos de un pueblo bárbaro. Juzgado como más apto para la lectura que para la representación, y además por al­gunas escenas que parecieron por entonces crudas e insólitas, este drama representa una de las etapas más significativas del tea­tro de Curel, y una de sus obras de mayor empeño, en que el autor intenta superar su acostumbrada posición de estudio del pro­blema en sí, en su pura intensidad dra­mática, para llegar a un preciso juicio moral.

E. C. Valla